Villa Santa Adriana: Un paso de estigmatización
Abrir los espacios, que los vecinos y los niños salgan y ocupen sus veredas para vivir en paz, ha sido siempre el estilo de vida que las autoridades han querido que impere en los barrios santiaguinos para terminar con las estigmatizaciones y el menoscabo social.
Esta es la labor que se ha querido realizar en la emblemática Villa Santa Adriana, ubicada entre las avenidas Lo Ovalle, Las Torres, Lincoln y Autopista Central, en Lo Espejo.
Este sector hasta hace algunos años se había hecho a pulso y sólo con el aporte de los vecinos que a fines de los años 50 llegaron a colonizar.
En aquella época un grupo de familias se tomó los terrenos dejando una toma en la Avenida 5 de Abril, en Maipú, donde habían levantado chozas. La idea era forjarse un nuevo futuro en la comuna. Fue así como de a poco fue armándose esta población.
También existió un grupo de vecinos que llegó a través de los subsidios Corvi. Poco a poco las personas fueron haciendo las respectivas demarcaciones de loteos y fueron ellos mismos los que con el tiempo dieron vida al lugar.
A comienzos de la década del 60 comenzó lo que se podría llamar el proceso de urbanización. El año 1965 emergieron en el lugar una escuela, una sede comunitaria, calles y pasajes de tierra dado los escasos recursos que existían.
Entre 1973 y 1980, los efectos de la dictadura militar se manifestaron con fuerza en el sector, lo que generó una represión y violencia extrema que catapultó a la Santa Adriana a un estatus de zona conflictiva. De esta forma se fue desarticulando la vida comunitaria y se instaló el temor generalizado, replegando a las familias hacia el interior de sus viviendas.
La década del los ochenta marcó el inicio de un cambio, pues se reorganizaron las comunidades, las que fueron apoyadas por algunas ONG y la Iglesia Católica.
Se puso de manifiesto la participación ciudadana en contra del gobierno militar, lo que generó en forma espontánea la creación de organizaciones vecinales con el surgimiento de dirigentes que lucharon por sus derechos.
Aquello significó que a partir de 1991 estos mismos grupos impulsaran programas de construcción y reconstrucción de algunos sectores como la Villa Las Palmeras, marcando un nuevo estilo en el modelo habitacional.
Al inicio del gobierno de la Presidenta Bachelet se inauguró el programa “Quiero mi barrio”, el cual contempla el mejoramiento de los espacios públicos de diversos sectores del país.
La Santa Adriana fue beneficiada con nuevas veredas, plazuelas y la incorporación de una cancha de tenis que se unirá a la que ya existe y que pertenece a la Escuela Futuros para el tenis.
Con las obras se verán beneficiadas 2 mil 700 familias las que, cuando culmine el proyecto, en el verano de 2010, contarán con cuatro sedes sociales y la renovación del borde J.J. Prieto, que será transformado en un parque al costado de la autopista.
Ministros de Cultura y OO.PP. inspeccionaron obras de avance de Centro Cultural G. Mistral LaNación.cl