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La infidelidad incesante

Por Andrew G. Marshall*/ Prospect/ La Nación

Las últimas investigaciones sugieren que la infidelidad, además de tener un componente hereditario, puede actuar como una droga. Los amantes, al igual que los drogadictos, se inician en la relación por placer, luego se “necesitan más” y pese al riesgo de ser descubiertos, continúan en la relación.

8 comentarios
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Lunes 8 de febrero de 2010 | | Vida Hoy

Como terapeuta matrimonial, he pasado años tratando de responder el por qué de la infidelidad en el matrimonio. Los factores sicológicos se conocen bien.

La muy conocida teoría de la “compartimentación”, un término acuñado en los años 40 por Karen Horney, fundadora del American Journal for Psicoanalisis, puede explicar cómo justifican su conducta las parejas infieles.

Hasta cierto punto, todos construimos muros para separar partes de nuestra vida. Cuando compartimentamos, estos dos mundos se convierten en cajas selladas donde las acciones de un mundo supuestamente no impactan sobre el otro.

En consecuencia, las personas que son infieles dirán: “Me ayuda a enfrentar el estrés”, negando así el impacto sobre otras parejas o la familia. Además, imaginan que un romance no será descubierto. Después de todo, está ocurriendo en un lugar separado.

Por supuesto, la gente tiene amantes por innumerables razones individuales: historia familiar, adicción, orientación sexual, deseo de revancha, etc.

Los romances pueden ser un accidente. Pero hallazgos recientes de una nueva disciplina llamada neuroestética (que busca entender nuestra apreciación del arte a un nivel neurológico), así como una comprensión más clara de la neurociencia misma, están dando credibilidad científica a algunas cosas que conocemos instintivamente sobre el amor.

Los conocimientos recibidos siempre han determinado que nuestras nociones del amor romántico sean culturales o sociales, pero investigaciones hechas por Semir Zeki, profesor de neuroestética del University College de Londres, sugieren algo diferente.

La función del cerebro es procesar conocimientos que son ya sea biológicamente heredados o adquiridos a través del aprendizaje. Nacemos con conceptos heredados, tales como entender los colores, que son casi imposibles de ignorar o desobedecer.

Pero los conceptos adquiridos (como reconocer un auto desde cualquier ángulo) provienen de la experiencia y pueden por lo tanto ser continuamente modificados o actualizados.

Zeki piensa que nuestros principios orientadores sobre el amor romántico no son adquiridos sino heredados. Zeki se especializa en el estudio anatómico y fisiológico del cerebro visual… y mide el flujo de sangre hacia ciertas regiones usando escáneres fMRI y PET. Pero en su último libro

“Esplendores y miserias del cerebro”, combinó sus conocimientos científicos de cómo funciona el cerebro con evidencias directas de su producción durante el último milenio, incluyendo la escultura, la pintura, la literatura, la música y la danza.

Encontró que los seres humanos comparten mitos universales del amor que varían “poco, si es que varían, de una cultura a la próxima o con el tiempo”.

Como muchos de estos mitos no pueden haberse transmitido culturalmente (por ejemplo, entre la Inglaterra medieval y China) deben tener una herencia biológica común.

En forma parecida, el concepto fundamental tras la emoción de amar (el de la “unidad en el amor”) también es heredado más que adquirido; es este instinto lo que nos compele a apasionadas relaciones sexuales, porque la cópula es lo más cercano que podemos llegar a fundirnos con otro individuo. Buscamos esta unión con tanta fuerza porque está biológicamente enraizada en nuestros cerebros.

Desgraciadamente, la vida matrimonial de todos los días (ganarse la vida, manejar una casa y criar una familia) a menudo choca con nuestra idea de la “unidad en el amor”.

EL AMOR COMO DROGA

La pasión de una aventura, por otra parte, liga a los amantes prohibidos de una manera que replica nuestro concepto heredado del amor y anula cualquier idea adquirida de que sea algo malo.

Este mapa nos ayuda a entender cómo comienzan los romances extraconyugales, pero ¿por qué, una vez iniciados, son tan difíciles de terminar? En el año 2000, el colega de Zeki, Andreas Bartels, escaneó los cerebros de estudiantes que estaban “verdaderamente, profundamente, locamente enamorados” y les mostró fotos de sus seres amados.

Comparó luego los resultados con individuos que usaban cocaína u opiáceos y descubrió que muchas de las mismas regiones del cerebro asociadas con el uso de drogas se ponían activas, especialmente aquellas responsables de la emoción, de la expectativa de recompensa y de la memoria.

Los amantes muestran también tres síntomas clásicos de adicción: tolerancia, alejamiento y reincidencia.

Al inicio de una relación, los amantes se encuentran ocasionalmente, pero a medida que la adicción escala necesitan más y más de su droga (estar juntos) y se quejan: “No puedo tener lo suficiente de ti”.

Finalmente, pese a todos los intentos por parar antes de que la infidelidad se descubra, reinciden como drogadictos porque algo gatilla la necesidad de otra volada.

Esto ayuda a encontrarle sentido a mi propia investigación (completada con 358 adúlteros voluntarios a través de mi sitio web) que revela que el punto de crisis más común para una relación de largo plazo es 24 años.

Parece que observar a nuestros hijos descubriendo la “unidad en el amor” y su naturaleza compulsiva, vuelve a despertar nuestros propios deseos y podría hacer que nuestra vida de pareja de largo plazo parezca algo incompleta.

Los terapeutas nunca debieran tomar partido; sin embargo, admitiré que mi objetividad ha sido puesta a prueba cuando pacientes adúlteros míos han afirmado “No pude evitarlo”. Me he preguntado cómo pudieron ser tan estúpidos.

Pero, dado lo que ahora sabemos sobre el cerebro, quizás todos necesitamos ser más realistas y perdonadores.

Por muchas rebajas de impuestos o leyes que prometan los políticos para promover el matrimonio, y por mucho que deseemos mantener nuestros votos, algunos de nosotros seremos inevitablemente emboscados por la naturaleza y la química del amor.

* Autor de “¿Cómo puedo volver a confiar en ti?”

 

Comentarios

24/02/2010 - 12:45:41
Estaba harta de las constantes infidelidades de mi esposo....lo triste es que yo realmente lo amaba mucho...el se lo perdio.

Eliza
Stgo
09/02/2010 - 03:22:07
El matrimonio está -definitivamente- en retirada. Hoy los jóvenes conviven, tienen hijos y se llevan mucho mejor que amarrados "para toda la vida" como nos formaron a las generaciones anteriores. No sé si estoy de acuerdo con esta forma de vivir, pero nadie puede negar que el concepto de matrimonio tradicional que conocemos funcionaba si uno de los dos se sometía piolita al otro y, en la mayoría de los casos, era la mujer la que lo hacía. Antiguamente, a la mujer se la formaba para callar, total "el hombre trabajaba" y ella era una mantenida que debía soportar al infiel, dedicarse feliz a los hijos y la casa y JAMÁS quejarse públicamente o delatar frente a sus hijos o la familia el calvario que llevaba por dentro. La familia no ayudaba a la mujer cuando osaba rebelarse y, menos, separarse. Los tiempos cambiaron: se emancipó la mujer y se acabó el matrimonio. Creo que mi mamá, mi abuelita y mi tatarabuela fueron gorreadas y ellas mutis. ¡Viva la independencia femenina!

Maca
09/02/2010 - 00:24:28
Prima lo biológico?, lo dudo, lo cultural y valórico tiene un peso mayor, lo que pasa es que hay personas que no ven nada malo en mentir, engañar y llevar dobles vidas, se justifican a sí mismos con que son buenos padres o madres, maridos o esposas o echándole la culpa al otro (a) que en algo está fallando, pero no quieren perder nada y como lo quieren todo siguen con ambas relaciones, son personas que necesitan más que otro a quien amar otro que los ame o que los adule. También son personas que no sienten empatía, pues no son capaces de pensar en el dolor del otro (a). Pero, no se puede tener todo en este vida... y o los descubren tarde o temprano, se acaba o se unen definitivamente en una relación de dos... al menos por un tiempo...

Flor
08/02/2010 - 15:48:40
Para que te emparejas si vas a ser infiel?

Fernando Ansieta
08/02/2010 - 13:28:10
la tetación es permanente , pero la voluntad debe ganar, porque eso hace más feliz a la persona y a la pareja, lo lógico es optar por la felicidad permanente y no provisoria

luis
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