Presidente Bolsonaro opta por aislamiento político tras críticas a cómo abordó el Covid-19

Su proceder le ha valido cacerolazos masivos y enfrentamientos con casi todos los gobernadores, con políticos aliados y con los jefes de los poderes Legislativo y Judicial, a los que se suman líderes de la izquierda que pidieron formalmente su renuncia, acusándolo de “irresponsable” ante la crisis.

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Un meme que circula estos días por las redes sociales brasileñas, ironiza sobre la actitud con la que el presidente, Jair Bolsonaro, ha enfrentado al coronavirus y que contrapone salvar la economía del país con salvar vidas la población considerada de riesgo.

En la imagen se aprecia a un dinosaurio está observando la llegada del meteorito que provocó la extinción de esos vertebrados y exclama: “¡Puta mierda, va a joder la economía!”.

Con casi la mitad de la población mundial confinada en sus casas, el mandatario, de 65 años, sostiene que el Covid-19 es una “gripecita” y se opone a las medidas de cuarentena y de distanciamiento social aplicados en casi todos los estados de la república federativa.

Su manera de abordar esta pandemia, que ya ha cobrado más de 40 mil vidas en el mundo de las cuales 159 son de Brasil, y que a fines de abril estaría en su máximo auge en la primera potencia sudamericana, contrarían las directrices de la inmensa mayoría de especialistas e incluso de su propio ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta.

De hecho, el domingo, Bolsonaro salió a pasear por Brasilia, entró en varios comercios, visitó un mercado popular y se sacó fotos con seguidores, generando pequeñas aglomeraciones, que son para nada recomendables con el virus deambulando por ahí.

“Es una realidad, el virus está ahí. Vamos a tener que enfrentarlo, pero enfrentarlo como hombre, no como un niño. Vamos a enfrentar el virus con la realidad. Es la vida. Todos nosotros nos moriremos algún día”, declaró.

“Debemos tomar los cuidados pertinentes con los más viejos, con las personas del grupo de riesgo. Ahora, el empleo es esencial”, agregó como si el coronavirus fuera una enfermedad que no necesariamente perjudica a toda la gente.

Incluso, el lunes, el jefe de Estado brasileño dijo que “si se siguen destruyendo empleos, verán la desgracia. El caos, el hambre y la miseria no reciben consejos de nadie”.

“UNA VISIÓN ARRIESGADA”

La apuesta del escepticismo por la que ha optado Bolsonaro, ya fue abandonada, entre otros, el presidente estadounidense, Donald Trump, o el primer ministro británico, Boris Johnson.

Esta forma de proceder le ha valido cacerolazos masivos y el enfrentamiento con casi todos los gobernadores, con políticos aliados y con representantes de los poderes Legislativo y Judicial.

Asimismo, una quincena de líderes de la izquierda, hasta ahora dividida y debilitada desde la victoria del gobernante, pidieron formalmente su renuncia, acusándolo de enfrentar de forma “irresponsable” la crisis del nuevo coronavirus.

En las redes sociales, de las que se sirvió para llegar al poder, los comentarios negativos ganan espacio, tanto así que Twitter, Facebook e Instagram eliminaron esta semana algunas de sus publicaciones por considerar que generan “desinformación” sobre el virus.

“Es una visión arriesgada, porque alimenta la falsa dicotomía entre la preservación de la vida y la protección de la economía. Estudios académicos muestran que el distanciamiento social no solo ayuda a prevenir el colapso del sistema de salud, sino también ayuda en la recuperación económica pospandemia”, explicó a la AFP el miembro de la consultora Control Risks, Thomaz Favaro.

El presidente de Brasil asumió en enero de 2019 las riendas de un país con un grave problema fiscal y de desempleo, que prometió atajar con un programa de ajustes y privatizaciones.

El primer año se saldó con un decepcionante crecimiento de 1,1% y la llegada de la pandemia a Brasil hace presagiar una grave recesión y un drama social en un país con altos índices de pobreza y una red de servicios públicos muy limitada.

Para el exdirector de Asuntos Internacionales del Banco Central de Brasil, Alexandre Schwartsman, “la salud pública debe prevalecer sobre la economía”, y “si permitimos que la epidemia se salga de control, las consecuencias económicas pueden ser peores”, añadió.

“Ahora tenemos que dejar a las personas en casa y pensar en alguna manera de ayudar desde el punto de vista de la renta. Eso tendrá que pasar por el estado, nos va a salir muy caro”, complementó al sitio de noticias G1.

El gobierno ha anunciado planes de decenas de miles de millones de dólares en los próximos tres meses para apoyar a las empresas y a la población más vulnerable.

“AISLAMIENTO VERTICAL”

Para reducir el impacto en la economía, Bolsonaro baraja el llamado “aislamiento vertical”, que confinaría solo a personas consideradas en riesgo, como las de avanzada edad y aquellas con enfermedades crónicas.

Una idea rechazada en muchos países y que genera escepticismo entre los expertos. “Brasil no está maduro para aplicar eso”, dijo a la AFP la infectóloga y asesora de la Sociedad Brasileña de Infectología, Eliana Bicudo.

“Aislar solo a los mayores y dejar a los jóvenes sin tener una noción real de cómo se comporta este virus, cómo se disemina en Brasil (…). Necesitamos hacer tests en una cantidad muy grande de la población para poder inferir algo”, agregó la profesional.