“Planeta Salvaje”: La animación inigualable en cuanto arte y contenido, se exhibe en Cine Arte Normandie

A pesar de que cumple con el principio de un conflicto argumental, o sea, dos fuerzas enfrentándose, el hecho de que no exista una maldad intrínseca en ninguna raza, sino que toda cuestión es expuesta como un problema social, hacen de este filme, uno de los mejores reflejos sociales y culturales de su época, y una exquisitez artística.

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Año 1973. Eran tiempos agitados. Producto de la Guerra Fría, las guerrillas y dictaduras estaban instaladas en Latinoamérica, el Rock n’ Roll estaban en el oído de todos, el punk no dejaba de remecer la escena, los hippies aún proliferaban con sus comunidades con la esperanza de la llegada de “la era de acuario”. Las drogas estaban de moda. Estados Unidos seguía pensando en el futuro, o mejor dicho, en el futurismo. Hace pocos años habían llegado a la Luna, y en cada rincón del mundo lo sabían. La influencia de Ray Bradbury e Isaac Asimov, eran palpables. Pero nadie olvidaba el recuerdo del Holocausto, el nazismo, Hiroshima y Nagasaki, y Vietnam. En ese año se estrenó “La planète sauvage”. 

“Planeta salvaje”, película francesa animada de ciencia ficción a cargo del director francés René Laloux, narra la historia de un mundo donde unos gigantes azulados de nombre “draags” son la raza dominante y tienen de mascotas a los “oms”, que no son otra cosa que seres humanos domesticados. El giro vendrá cuando un oms logre acceder al conocimiento que los “draags” tienen, y logre tener conciencia de su condición. 

Si esta película ha logrado trascender e incluso mantenerse actualmente, se debe a la abundante riqueza de su contenido. Tiene un argumento principal, pero todo lo que rodea esto, tanto lo discursivo, lo pictórico, y lo musical, es lo que la transforma en una animación de culto. 

Lo discursivo pasa por abordar cuestiones sobre la “dominación de razas”, el conocimiento como principal arma de la liberación, y la nimiedad del ser humano. Cuestión aparte es el propio arte, cuya estética futurista está fuertemente influenciada por la psicodelia y el surrealismo, y específicamente al surrealismo de Dalí, pero también recuerda a los bellos dibujos o grabados de las antiguas novelas de Julio Verne, aquellas que tenían una estética futurista muy retro, cuestión que se puede ver también en los filmes de Georges Méliès.

La coloración con tonos apastelados, tampoco ha de ser algo al azar. Esto porque el visionado del filme resulta agradable al ojo, cuestión que si colocamos en el contexto actual donde la moda en las animación está puesta en la saturación de colores, la ampliación de los tonos, todo en pos de aprovechar la tecnología 4K y el Full HD, pero que por resultado dan un sobreinformación excesiva. “Planeta salvaje” logra brillar hoy, por eso, por sus cuidados colores y belleza en el tratamiento de estos.

Una de las cuestiones que más llama la atención y que la transforman en una animación que busca justamente la discusión o el post comentario tras verla, es que a pesar que cumple con el principio de un conflicto argumental, o sea, dos fuerzas enfrentándose, el hecho de que no exista una maldad intrínseca en ninguna raza, sino que toda cuestión es expuesta como un problema social, hacen de este filme, uno de los mejores reflejos sociales y culturales de su época, y una exquisitez artística.

COORDENADAS 

  • Miércoles 26 de febrero: 20:15 horas.