Brahm: Hay “sobreexpectativas” de que la Constitución resolverá “los problemas de las personas”

Presidenta del Tribunal Constitucional remarcó que no le teme al proceso constituyente “al contrario, yo creo que es un proceso que se ha encausado institucionalmente. Ha seguido las reglas institucionales. Aparentemente está bien reglado (…)”.

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La presidenta del Tribunal Constitucional (TC), María Luisa Brahm, en conversación con Radio Infinita se refirió, entre otros temas, al proceso constituyente.

En relación a modificaciones al TC dijo que “es legítimo pedirlas y es legítimo hacerlas. Hay que hacerlas por los cauces institucionales”.

Brahm remarcó que “yo creo que las formas de designación, a algunas atribuciones, que quizás algunas no y quizás podrían agregarse otras, a la forma de designación de sus integrantes, a la forma en que toman sus acuerdos. Hay muchas modificaciones que pueden hacerse”.

Respecto a si debe continuar existiendo el tribunal que encabeza dijo que  “todas las Constituciones modernas, y me imagino que esta la resolverán quienes participen, necesitan de un tribunal que haga respetar las normas de esa propia Constitución, cualquiera que esta sea”.

Añadió que “independientemente del juicio político que tú tengas de la actual Constitución, te lo dice la lógica. Incluso la Constitución más extrema que se logre tener, quien la logre tener querrá tener, además, un organismo que vele porque esas normas se respeten”.

CONSTITUCIÓN

María Luisa Brahm remarcó que “creo que la mayor parte de nuestra ciudadanía estima que en el origen, la Constitución no es legítima, a pesar de haber tenido más de 42 leyes modificatorias. En realidad esta Constitución es otra Constitución a la del 80”.

Requerida sobre sus preocupaciones sobre el proceso constituyente, indicó que “yo no le temo a un proceso de esa naturaleza, al contrario, yo creo que es un proceso que se ha encausado institucionalmente. Ha seguido las reglas institucionales. Aparentemente está bien reglado, puede ser que de repente se descubran algunas omisiones o no, hay un plebiscito y el tiempo es corto para redactar una Constitución: nueve meses en una hipótesis, doce meses en otra. Es un trabajo arduo, pero se puede lograr desde una perspectiva de texto, de lectura de la norma, aparece un proceso bien desarrollado”.

Brahm sostuvo que cree “que hay un problema de sobreexpectativas en que es la Constitución Política el instrumento que va a resolver los problemas de las personas. Eso no es así. Es el instrumento fundamental que determina derechos, por supuesto, pero la bajada de todos ellos no es mediante la Constitución, es mediante ley. Por lo tanto, la preocupación es que los derechos estén incluidos, pero no se regula el derecho propiamente tal, todo eso se va entregando en la ley”.