Bioquímico chileno lidera investigación para tratar la Loque Americana, enfermedad que afecta a las abejas

Enrique Mejías encabeza un proyecto PAI en la Comisión Chilena de Energía Nuclear que tiene como objetivo combatir esta enfermedad que daña a las larvas y crías de abejas. Para realizar el estudio el académico viajó a Valdivia, Futrono y Panguipulli, donde se reunió con asociaciones de apicultores de aquellas zonas para la recolección de muestras. La investigación también incluirá sitios de estudio ubicados en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y Los Lagos.

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Desde octubre del año pasado el bioquímico y académico Enrique Mejías desarrolla, en las dependencias de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), un proyecto PAI, adjudicado por la entonces Conicyt (hoy Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo), que podría tener un alto impacto.

Se trata de un estudio que busca una metodología alternativa para controlar la presencia de esporas de Loque Americana en productos apícolas como miel, cera y el material inerte de las colmenas. Para esto se utilizarán aplicaciones nucleares tales como la irradiación gamma que eventualmente permitirían eliminar dicha enfermedad.

“Los brotes de Loque Americana han aumentado considerablemente en  Chile durante el último tiempo, a lo que se suma que no existen tratamientos que sean permitidos, lo que significa que cuando aparece en algún lugar se debe hacer la denuncia al Servicio Agrícola Ganadero (SAG) e incinerar la colmena completa, lo que genera grandes pérdidas a los apicultores y la muerte de las abejas”, advierte el Doctor Mejías.

La Loque Americana es provocada por una bacteria llamada Paenibacillus larvae, que mata a las larvas o crías de las abejas impidiendo que la colmena pueda cumplir con su ciclo de vida.

Si bien el agente patógeno de esta enfermedad no modifica las propiedades naturales de la miel, ni tampoco pone en riesgo la salud de los consumidores, “las esporas de este microrganismo son altamente resistentes y pueden contaminar el resto del apiario e incluso colmenas en sectores aledaños, por lo que la convierte en una condición de alto riesgo, sumado a los efectos provocados por el cambio climático, la mayor frecuencia y gravedad de los incendios forestales y la sequía prolongada, hechos que sólo han debilitado aún más a las colmenas”, agrega el investigador.

Para realizar el estudio el bioquímico viajó a Valdivia, Futrono y Panguipulli, donde se reunió con asociaciones de apicultores de aquellas zonas para la recolección de muestras. La investigación también incluirá sitios de estudio ubicados en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y Los Lagos.

“Si bien este proyecto no es una solución definitiva para la Loque Americana, ya que la investigación científica requiere de muchos años y tendremos una limitación en el número de muestras que analizaremos, lo que queremos además es transferir, democratizar y difundir en el sector apícola el conocimiento que hemos generado con respecto a la caracterización geográfica de nuestras mieles”, completa Mejías.