Amenábar muestra su pesimismo y cree que su filme será superado por “Dolor y Gloria” en los Goya

"Es muy sano pensar que no te van a dar nada. Así no te llevas luego un disgusto muy fuerte", señaló el director chileno-español a pocos días del certamen cinematográfico, donde su nuevo filme "Mientras dure la guerra" está nominado en 17 categorías.

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A pocos días de los premios Goya, el director chileno-español Alejandro Amenábar opta por la cautela en su duelo con Pedro Almodóvar y su película nominada al Óscar, “Dolor y gloria”, aunque la suya, “Mientras dure la guerra”, cuente con una nominación más.

El séptimo largometraje en casi 25 años de Amenábar está nominado en 17 categorías de los premios del cine español, que se entregarán el sábado en Málaga (sur).

De paso por París para promocionar “Mientras dure la guerra”, Amenábar conversó con la AFP sobre la desazón que le inspira la actualidad en España y que le llevó a rodar un filme sobre la guerra civil y el papel “heroico” de uno de los escritores más relevantes, Miguel de Unamuno.

El auge de la extrema derecha, la crisis de Cataluña… el director de “Mar adentro” y “Abre los ojos” trazó paralelismos entre los años 1930 y el presente y se resolvió a rescatar la historia de un célebre discurso contra el fascismo que Unamuno pronunció ante una audiencia franquista en 1936 en la Universidad de Salamanca.

Y lo hizo consciente de pisar terreno minado, al abordar un conflicto cuyas heridas no cicatrizaron, como ilustraron algunas críticas e intentos de boicot durante el estreno de la película en España, que no impidió no obstante su éxito en taquilla.

-Asegura identificarse con muchas cosas que decía Unamuno durante la guerra civil. ¿Por qué?

Siempre he llevado mi parte pública con mucha discreción, pero a veces las circunstancias te empujan. Unamuno se vio empujado y al final protagonizó un acto de enorme valentía. No voy a comparar hacer una película en democracia con lo que hizo él, pero sí que mi productor y yo nos planteamos seriamente si nos íbamos a meter en una historia así con la que está cayendo en España, pero yo sentí que tenía que contarla.

-A la vez, le han reprochado ser demasiado equidistante. Franco cae simpático en el filme.

Por supuesto que no me sitúo en la misma distancia moral de Franco que de Unamuno. Unamuno es el héroe de mi película y Franco el antagonista, pero eso no significa que echara humo por la boca. Tenía un expediente militar impecable, era un tipo de ademanes sosegados, no gritaba, no insultaba, no se asociaba con la imagen de un fascista de la época. Quería jugar con esa contradicción.

-¿Cree que Almodóvar parte con ventaja en los Goya al estar “Dolor y gloria” nominada al Oscar a mejor película extranjera?

Es muy sano pensar que no te van a dar nada. Así no te llevas luego un disgusto muy fuerte. Recuerdo cuando hice uno de mis primeros cortos y ganamos unos cuantos premios y de pronto en un festival no fui ni seleccionado. Me pillé un berrinche impresionante, pero fue una cura de humildad perfecta. Este año, está claro que la competencia de “Dolor y gloria” es muy fuerte.

-¿Por qué hace tan pocas películas?

¡No se cómo se puede hacer una película todos los años! Cuando me centro en un proyecto me sumerjo y es muy difícil despegarme. Nunca he intentado pisar el acelerador, para mí el cine es algo lúdico, casi lo hago por diversión.

Es cierto que cuando empecé pensé que haría muchas películas y ahora me doy cuenta de que a lo mejor me voy a morir y no habré hecho ni una docena, ¡debo de ser un vago! (risas)

-Su próximo proyecto es una miniserie, “El tesoro del cisne negro”. ¿Cómo salta un director a ese formato?

El formato en el que me siento más cómodo es en el de 120 minutos, vamos a ver cómo encajo con episodios de 50 minutos. Lo que me resulta difícil es embarcarme en una serie larga, de varias temporadas, porque necesito saber qué historia voy a contar, que me quepa en la cabeza.

-¿Tiene algún filme en mente?

Tengo alguno en el cajón, pero me doy cuenta de que hacer cine con total libertad es cada vez más difícil. Algunos directores han acabado recurriendo a las plataformas porque por los mecanismos tradicionales no se pueden producir.

Soy consciente de que pertenezco a un mundo casi de dinosaurios, pero también soy consciente de que en España todas mis películas han funcionado, lo que me hace sentir que puedo seguir.

-¿Cree que las salas de cine perderán la batalla?

No. La radio, el teatro, la ópera, todo ha pervivido. La gente consume más historias que nunca. En España la tasa de paro en mi sector se ha quedado en cero. Es maravilloso, pero me daría miedo que se pensara en la historia como un elemento al peso.

-¿Qué opina de las plataformas?

Está esta sensación de que estás en un supermercado de historias. Siempre me he guiado mucho sobre quién dirige la película y a veces siento que las plataformas te lo borran todo, ponen su marca gigante y ya estás viendo un cine marca.