Francia protesta en la calle ante un gobierno decidido a mantener su reforma de pensiones

Los sindicatos estiman que el plan del gobierno, que busca fusionar los 42 regímenes de pensiones existentes en un sistema único y atrasar de dos años la edad de jubilación (de 62 a 64 años) para recibir una pensión completa, es una "regresión" social.

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Empleados ferroviarios, conductores de metro, médicos, profesores, funcionarios o abogados salieron a las calles de Francia este martes para pedir al gobierno de Emmanuel Macron que retire su polémica reforma del sistema de pensiones, pero el primer ministro reiteró su “total determinación” de seguir adelante con el proyecto.

Más de 600.000 manifestantes -según el Ministerio del Interior- y 1,8 millones -según los sindicatos- participaron en las protestas en varios puntos de Francia. Es la tercera gran jornada de manifestaciones desde principios de diciembre y este martes por primera vez todos los sindicatos estaban presentes en las calles.

“No hay marcha atrás”, gritaban los manifestantes. “Macron ya ha hecho demasiado daño al país”.

Francia lleva casi dos semanas inmersa en una huelga de transportes a la que se suman movimientos en otros gremios y los sindicatos desean que el gobierno dé marcha atrás antes de que las fiestas de fin de año se vean totalmente enturbiadas por estas protestas.

“Todos aquellos que deseen una reforma justa deben estar en las calles”, pidió el secretario general del sindicato CFDT, Laurent Berger, presente en la manifestación de París.

Los sindicatos estiman que el plan del gobierno, que busca fusionar los 42 regímenes de pensiones existentes en un sistema único y atrasar de dos años la edad de jubilación (de 62 a 64 años) para recibir una pensión completa, es una “regresión” social.

Para el ejecutivo esta reforma no es solo “justa”, ya que dará a los pensionistas los mismos derechos por cada euro ganado durante sus carreras, sino también “necesaria” para garantizar un equilibrio financiero del sistema de pensiones.

Este martes, el primer ministro francés, Édouard Philippe, reafirmó que el gobierno no tiene intenciones de retirar esta reforma.

“Mi determinación, la del gobierno y la de la mayoría (parlamentaria) es total”, dijo ante los diputados.

Philippe invitó a los sindicatos y a las organizaciones patronales a mantener “reuniones de trabajo” el miércoles y jueves.

El lunes, el alto comisionado encargado de la polémica reforma, Jean-Paul Delevoye, conocido en Francia como “Monsieur Retraites” (Señor Jubilaciones), dimitió, envuelto en un escándalo por presunto “conflicto de intereses”.

Aunque su dimisión no está directamente vinculada con la reforma que él ideó y la huelga que ha provocado sí fue vista como una derrota para el gobierno.