Gabriela Rodríguez reflexiona sobre el estallido social: Es un momento “de gran esperanza para recuperar el poder de lo femenino”

La psicomaga, discípula de Jodorowsky, autora del libro “La Memoria de la Sangre” (Editorial Aguilar), desmenuza la crisis social, la mutilación de los ojos que sufrieron algunos jóvenes y la irrupción del colectivo nacional Las Tesis con su performance “El violador eres tú”. “Es la fuerza femenina la que nos está despertando, es la necesidad urgente de equilibrio en la mirada”, remarca.

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En enero de este año Gabriela Rodríguez, psicomaga, discípula de Jodorowsky, lanzó su primer libro, “La Memoria de la Sangre” (Editorial Aguilar), que releva el “sutil e invisible” lado femenino.

En esta obra, de 177 páginas, habla de la “mutilación hecha por el patriarcado al arquetipo femenino, como la raíz de todos los desequilibrios personales, sociales, históricos y planetarios”.

Tras el estallido social, la violencia, los jóvenes que resultaron con sus ojos mutilados y la irrupción del colectivo LasTesis, la psicomaga se puso a reflexionar acerca de todas los símbolos de los que ella habló en su libro y que ahora han emergido a la superficie.

“Hablo de la ocupación psíquica, de lo que significa. Es decir, la toma de poder sobre la psiquis colectiva a través de la estrategia de disminuir y degradar lo femenino en todas sus dimensiones. Instalando así un arquetipo corrupto, una cultura corrupta con una conciencia corrupta, porque está mutilada en su base. Hablo de la sociedad tuerta, que es la metáfora que usé para expresar el desequilibrio de una cultura dominante que ve por un solo ojo: el masculino. Nunca imaginé mientras escribía, que iba a ver encarnada la metáfora en la dolorosa mutilación a los jóvenes de Chile”, remarca el referente femenino de la psicomagia, mientras desmenuza para La Nación la crisis social que afecta al país desde el 18 de octubre pasado.

“Ya van siete semanas desde el estallido social y aparte de un acuerdo que todavía está en discusión, no hay respuestas contundentes a las demandas sociales que, hasta donde yo puedo ver, están precisamente motivadas aquí y en todo el mundo por la necesidad planetaria de abrir el ojo femenino, que a fuerza de doctrinas patriarcales hemos mantenido cerrado. La fuerza femenina en todas sus dimensiones – telúrica, colectiva, ancestral y social -está pidiendo justicia, reconocimiento, no más abuso. ¡Basta!”

“No más estructuras, instituciones, sistemas políticos, construidos con un dinero masculino que viola a la Tierra – y a las mujeres por supuesto – y que es producto de una visión unilateral que abusa y nos tiene en peligro. Esto siento y creo que es el gran cambio de época que se está iniciando. Es la fuerza femenina la que nos está despertando, es la necesidad urgente de equilibrio en la mirada. Por eso la performance genial de LasTesis ya resuena en todo el mundo a una velocidad impresionante”, apunta.

“Así de rápido es todo. En primavera (en Europa) se quemó Notre Dame y en primavera (en el Hemisferio Sur) ardió Chile, un pequeño y poderoso país, con un presidente que no quiere ver y que representa como nadie el abuso sostenido de un sistema impuesto, que es inhumano e intolerable. Que se defiende con un discurso doble, que chorrea sangre en cada sílaba, que le habla al pasado, a la seguridad tóxica y al miedo atávico y aun así no logra callar los millones de voces que recorren el mundo cantando ‘el violador eres tú’, ‘el violentista eres tú'”.

Gabriela prosigue: “Así de pronto se ha abierto la primera capa, es fuerte, es doloroso es duro, ha sido sangriento. Para los que dicen que no se dieron cuenta de lo que pasaba o no quieren ver lo que pasa, sepan que estamos frente a una energía intensísima que es femenina que se está dejando ver y que nos está abriendo lo ojos. Si algo me gusta de este momento, más acá de la metáfora de abrir el ojo cerrado, es que todo se está haciendo más nítido, más claro, es más fácil darse cuenta, ¿no les parece? Ya no nos tragamos cualquier discurso, todo se llega a saber, los montajes se ven, la falsedad se ve, las verdaderas caras se ven, lo artificial molesta y aunque este sea un momento de gran confusión, como todos los comienzos, es un momento de gran esperanza para recuperar el poder de lo femenino que tanto necesita el mundo para conseguir equilibrio. Mejor digo, que tanto necesitamos los seres humanos para recuperar la salud y la paz”.

“Es la fuerza de los jóvenes que sintonizaron con la energía nueva la que abrió el camino y ahora en lo concreto, somos las mujeres grandes (como le dicen los argentinos a las maduras y las viejas) – madres y abuelas – a las que nos toca cuidar en la calle, en las marchas, a nuestros jóvenes, que son el futuro”.

“No quiero que muera ni un joven más, no quiero que torturen ni violen a ellos y ellas. Son mis hijos, son mis nietos. Son la nueva visión”, completa.

Gabriela Rodríguez lanza libro “La Memoria de la Sangre”, que releva la existencia del “sutil e invisible” lado femenino