Quebró la empresa por medio siglo endulzó el paladar de los chilenos con el “calugón Pelayo”

Subsistir en el mercado transformándose en una marca propia de cadenas de supermercados, mermó la fidelidad de la clientela que prefería los confites fundados por Pelayo Monroy, hecho que lo dejó muy endeudo y lo obligó a liquidar su compañía, con el inevitable sabor amargo de 34 despidos.

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Una millonaria deuda que devino de la baja en las ventas de sus tradicionales productos al entregar su marca a las cadenas de supermercados, fue la razón por la que el tradicional fabricante de los reconocidos calugones Pelayo se declaró en quiebra tras 50 años deleitando el paladar de los chilenos.

Producto de esta situación su creador, Pelayo Monroy, tuvo que liquidar su empresa y su terreno, y despedir a 34 operarios, ya que la cadena supermercadista Alvi (actual Walmart Chile) se interesó por su producto estrella en 2006, y le ofreció al empresario una marca mediante su venta al grupo SMU, pero la clientela disminuyó y el negocio de los denominados “Dulces Monroy” se fue en picada.

Lo anterior devino en su declaración de quiebra a principios de este 2019, por no poder saldar deudas por casi $430 millones, y el proceso de “liquidación forzosa” avanza desde entonces en el 1° Juzgado Civil de San Miguel, a cargo de la abogada María Loreto Ried.

Hasta el momento, se han liquidado su fábrica ubicada en La Granja y un terreno en el Fundo Las Rosas de Chiñigue en Melipilla, al igual que el mobiliario de sus oficinas en Ciudad Empresarial y una bodega en Quilicura.

Confites “Pelayo” sigue siendo parte del portafolio de marcas propias de SMU —de Álvaro Saieh—, que también opera los supermercados Unimarc, Alvi, Mayorista 10, OK Market y Telemercados.