Bolivia: La Paz recupera la normalidad con su presidenta interina

El conflicto poselectoral dejó en tres semanas de protestas, desmanes y bloqueos siete muertos y unos 400 heridos, según la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo, pero ese escenario esta jornada comenzó a cambiar, aunque aún hay bastiones leales al renunciado Evo Morales que se resisten.

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La ciudad de La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo de Bolivia, recuperó casi totalmente la normalidad este miércoles, al día siguiente de que Jeanine Añez asumiera como presidenta interina, luego de tres semanas de paros y bloqueos de calles.

En un recorrido por la urbe se pudo apreciar que parte considerable del servicio público de transporte volvió a trabajar y nueve de las 10 líneas del teleférico que unen los barrios de la ciudad y con la vecina ciudad de El Alto reanudaron su operación, tras dos días de paralización.

Solo una línea en El Alto continúa paralizada ante el riesgo de ser objeto de ataques de turbas molestas por la renuncia el domingo del presidente Evo Morales, refugiado en México.

Las protestas comenzaron en Santa Cruz al día siguiente de las cuestionadas elecciones del 20 de octubre, en las que el dimitido exjefe de estado ganó un cuarto mandato, según el escrutinio oficial, y luego se extendieron a otras ciudades.

La Paz estuvo una semana casi totalmente paralizada, hasta el martes cuando al final del día la abogada y senadora opositora se hizo cargo de conducir a su país a los comicios que deberán repetirse por las irregularidades que detectó la OEA y un plazo máximo de 90 días.

La banca volvió a abrir sus puertas esta jornada, al igual que el comercio, después de varios días de terror en barrios que sufrieron saqueos o amenazas de actos de pillaje, que motivaron la formación de grupos de vigilantes y la colocación de barricadas con todo tipo de objetos para impedir la circulación de peatones y vehículos motorizados.

“Estamos en la tarea de trabajar para que todo pueda volver a la normalidad”, dijo el comandante nacional de la Policía, general Yuri Calderón, quien relató que decenas de comisarías, principalmente en La Paz y El Alto, fueron saqueadas y quemadas por turbas, luego de que los uniformados se amotinaron en días previos a la renuncia de Morales.

Desde El Alto bajaba hacia este mediodía una columna de cientos de partidarios de Morales hacia La Paz, donde la presidenta Añez debe nombrar durante la jornada a los primeros miembros de su gabinete ministerial.

Los médicos del sector público, en paro desde hace más de un mes por reivindicaciones sectoriales, y los maestros, que pararon tras las elecciones, anunciaron que volverían a sus actividades durante la jornada.

La normalidad volvía a casi todo el país, según canales privados de televisión, aunque persistían focos de manifestaciones en las afueras de La Paz, El Alto, Cochabamba (centro) y Santa Cruz (este), feudo de la oposición a Morales.

En Yapacaní, un poblado en Santa Cruz, se mantiene un bloqueo de campesinos leales a Morales, mientras policías y militares trataban de restablecer el tránsito de vehículos.

Los cocaleros del Chapare en Cochabamba, bastión del exmandatario izquierdista boliviano, anunciaron que no reconocen a la nueva presidenta.

“Convocamos a las organizaciones sociales a la movilización nacional por el golpe de Estado y rechazamos la autoproclamación de la señora Añez como presidenta porque es una medida inconstitucional”, dijo el líder de los sindicatos cosechadores de coca, Andrónico Rodríguez.

El conflicto poselectoral dejó en tres semanas siete muertos y unos 400 heridos, según la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo.

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