Varios puntos de Santiago amanecieron con barricadas por el paro nacional

Grandes fogatas, especialmente en la Autopista del Sol, impedían el paso de vehículos hacia la capital y hacia la región de Valparaíso. El aeropuerto Arturo Merino Benítez funcionaba con normalidad.

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Con barricadas incendiarias en varios puntos de Santiago arrancó este martes un llamado a paro nacional convocado por un centenar de organizaciones sociales para presionar al gobierno de Sebastián Piñera para que profundice en las reformas sociales.

Las fogatas impedían el paso de vehículos en algunos accesos a Santiago, donde el transporte público operaba con relativa normalidad, tanto en el tránsito de autobuses como en el Metro.

Los vuelos en el aeropuerto Arturo Merino Benítez operaban con normalidad a primera hora de la mañana. “Aeropuerto funcionando normalmente. Aerolíneas con operaciones regulares y en caso de cancelaciones, normalmente en estas jornadas no superan el 3% y ocurren todos los días por distintas razones”, aseguró en un mensaje la concesionaria del aeropuerto.

El Colegio de Controladores de Tránsito Aéreo de Chile respaldó las demandas ciudadanas, pero no se sumó al paro nacional.

“Conscientes del momento que nuestro país vive, pero también del rol que nos corresponde como parte del sistema aeronáutico que brinda seguridad a los vuelos, pasajeros y tripulaciones, los controladores de tránsito aéreo estaremos desarrollando nuestra labor este martes 12 de noviembre, pero ‘en alerta’ frente a los acontecimientos que se están produciendo”, señaló el gremio en una declaración.

En la Autopista del Sol -que conecta a Santiago con el puerto de San Antonio y otras localidades agrícolas de la periferia de la cuidad-, grandes barricadas impedían el paso de vehículos en ambos sentidos. Medios locales reportaron, además, otras fogatas en al menos 10 puntos de la cuidad.

El llamado a huelga general se produce a más de tres semanas de que estallaran las primeras protestas sociales, con ataques a la mitad de las estaciones del Metro de Santiago, saqueos a tiendas y supermercados, y multitudinarias manifestaciones callejeras.

“Llamamos a paralizar totalmente las faenas productivas y puestos de trabajo”, afirma una convocatoria de la llamada Mesa de Unidad Social, que reúne a más de un centenar de organizaciones sociales, entre ellas la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), el Colegio de Profesores, trabajadores de la salud pública, empleados portuarios y de los aeropuertos.

La Confederación Nacional del Cobre, que agrupa a trabajadores tercerizados de la minería, también se unió al llamado. 

Codelco operaba con normalidad, aunque de camino a algunos yacimientos del norte del país se produjeron algunos incidentes, según confirmó un portavoz a la AFP.

Los colegios públicos se adhirieron en pleno al llamado y gran parte de los colegios privados también, algunos por razones de seguridad. La mayoría de las universidades no tiene actividades desde que estallaron las movilizaciones.

En los sectores privados, los llamados de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) tienen un escaso apoyo, en un país con bajo nivel de sindicalización.

GIRO PRESIDENCIAL

La pulseada llega en la cuarta semana de manifestaciones -que se saldan con 20 muertos y miles de heridos-, poco después de que el Presidente Piñera diera un giro y anunciara el inicio de un proceso para cambiar la Constitución, aunque no con una Asamblea Constituyente, sino que, a partir de un Congreso Constituyente, cuyos detalles y composición aún no se definen.

El gobierno logró también un acuerdo con la oposición para impulsar una reforma tributaria que recaudaría unos 2.000 millones de dólares, destinados a financiar parte de los anuncios sociales que ha realizado para acallar las protestas sociales.

Pero los gremios exigen reformas más profundas al sistema de pensiones, que entrega pensiones bajas a la mayor parte de sus jubilados, por debajo del salario mínimo. También piden incrementar el presupuesto a la salud pública, donde se atiende casi el 80% de la población chilena, y aumentar el salario mínimo.

Tras casi cuatro semanas de manifestaciones, el golpe a la economía ha sido fuerte, afectando especialmente al comercio y al turismo.

La Cámara de Comercio de Santiago estimó que desde el estallido social las ventas han caído en promedio un 50%. Tras la cancelación de dos reuniones internacionales (APEC y COP25), además de la final a partido único de la Copa Libertadores, el sector del turismo acusaba igualmente pérdidas millonarias.

El gobierno ya estimó para octubre una caída del PIB de hasta 0,5%.