Sin prevención no hay seguridad

Lo que vemos, es que se requiere una intervención mucho más profunda, más integral en materia de inclusión social. Reducir aquellos factores de exclusión como la deserción escolar, la falta de oportunidades, el acceso a los tratamientos de drogas y alcohol. Es decir, hay una serie de factores de riesgo que requieren ser trabajados desde la articulación de todos los actores públicos y con apoyo de la sociedad civil, con programas que tengan resultados (...).

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. Marcelo Sánchez, gerente general de Fundación San Carlos de Maipo.

Los antecedentes que mostró el estudio de victimización de Paz Ciudadana dan cuenta de que las políticas en materia de seguridad no están cumpliendo en reducir significativamente los índices de victimización. Creemos que la apuesta tiene que ser distinta. Debe apuntar a una prevención social, hacia una agenda larga que busque reducir los factores que están a la base del inicio de trayectorias delictuales tanto de niños, jóvenes y adolescentes, como la cronificación de las conductas criminales a través del tiempo.

Lo que vemos, es que se requiere una intervención mucho más profunda, más integral en materia de inclusión social. Reducir aquellos factores de exclusión como la deserción escolar, la falta de oportunidades, el acceso a los tratamientos de drogas y alcohol. Es decir, hay una serie de factores de riesgo que requieren ser trabajados desde la articulación de todos los actores públicos y con apoyo de la sociedad civil, con programas que tengan evidencia, que tengan resultados y que finalmente se traduzcan en una juventud con un desarrollo positivo, que no estén a merced del inicio de trayectorias delictuales, donde hoy están actuando lamentablemente los grupos asociados como los narcotraficantes, que finalmente involucran a niños, niñas y adolescentes, que deberían tener una realidad distinta, si tuvieran acceso a la salud, a educación.

Estamos llegando tarde y las consecuencias las están pagando mayormente los sectores de alta vulnerabilidad, niños como Baltazar o Dylan, víctimas de las mal llamadas “balas locas”,  pues el uso de armas se ha transformado en una demostración del poder narco sobre el actuar insuficiente de la autoridad, que no ha sido capaz de formalizar y sacar del mercado, y de la sociedad,  al mayorista que mueve, por toneladas, la droga en los puertos, o al que lava dinero comprando departamentos vacíos que contribuyen a los sobreprecios o al que compra una tras otra camionetas o autos de lujos, billete sobre billete, al que transa ganado y lo lleva a pastar con total tranquilidad en áreas protegidas.

No es posible que nuestras policías y el Ministerio Público actúen con pasividad y falta de coordinación, que tramitar una denuncia que se archiva decepcione al ciudadano y se exprese en la pérdida de confianza en las instituciones y disminución del número de denuncias.

Más que un presupuesto expansivo en materia de seguridad, se necesita contar con programas que tengan evidencia, apostar por modelos como el Sistema Lazos de la Subsecretaría de Prevención del Delito  que ha demostrado con la Terapia Multisistémica, excelentes resultados en el desestimiento de niños y jóvenes, y más aún cuando hoy se incorporan componentes desde el punto de vista preventivo.

 Se necesita más cobertura, apostar por una decisión más integral que llegue a cada rincón del país.  Por otra parte, fortalecer los tribunales de tratamiento de drogas, generar un sistema de ejecución de penas, que en materia de la Ley Penal Adolescente requiera de apuntar hacia la rehabilitación y, por supuesto, mejorar los procesos de reinserción con medidas alternativas a la cárcel, donde finalmente se logre reducir la exclusión social, con medidas que busquen apartar los factores de riesgo y lograr que las personas realmente logren insertarse.

. Marcelo Sánchez, gerente general de Fundación San Carlos de Maipo.