El régimen sirio interviene para frenar la ofensiva turca contra los kurdos

Tras el “compromiso doloroso” que significa la tregua entre el gobierno de Damasco y los kurdos, se inició el despliegue de las fuerzas sirias hacia la frontera con Turquía para repeler los ataques de este país contra los últimos a los que considera terroristas.

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Las fuerzas armadas sirias avanzaban hacia Turquía, un día después de que los kurdos anunciaran un acuerdo con el gobierno de Damasco, al que tuvieron que recurrir para intentar repeler la ofensiva turca en el noreste de Siria.

La mañana de este lunes, portando banderas sirias y ante la aclamación de ciudadanos que salían a su paso, las fuerzas de Damasco se desplegaron por la periferia de Tall Amar.

La localidad se encuentra a unos 30 kilómetros al sur de Ras al Aín, donde continúan los combates entre las fuerzas turcas y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), principal coalición de combatientes kurdos y árabes. 

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), algunas unidades del ejército sirio llegaron a posicionarse a hasta seis kilómetros de la frontera.

En otros sectores del norte de Siria, los tanques del régimen fueron desplegados cerca de Manbij, y también enviaron unidades a las inmediaciones de las ciudades de Tabqa y de Aín Isa, según el OSDH. 

El acuerdo prevé que el ejército sirio entre en las ciudades de Manbij y de Kobane, según el diario Al Watan, próximo al gobierno sirio.

Una circular de la administración semiautónoma kurda, enviada esta jornada a sus funcionarios, explicaba que el acuerdo era únicamente “militar para proteger la frontera” y que las instituciones kurdas seguían funcionando con normalidad. 

“COMPROMISO DOLOROSO”

El acuerdo entre el régimen sirio y los kurdos constituye un giro que ilustra la complejidad de la guerra en Siria, que estalló en 2011, pues Damasco suele criticar la autonomía de facto instaurada por la minoría kurda. 

Los kurdos, discriminados durante mucho tiempo por el gobierno sirio, pudieron establecer una “administración autónoma” en amplias regiones del norte y del noreste del país (casi un tercio del territorio sirio) a raíz del conflicto.

Damasco también reprocha a los kurdos su alianza con Estados Unidos, que apoyó a las fuerzas kurdas en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Para justificar el acuerdo, al que calificó de “compromiso doloroso”, el comandante de las FDS Mazlum Abdi, declaró a la revista Foreign Policy que el régimen sirio y Rusia, aliado de Damasco, habían “hecho propuestas que podrían salvar la vida de millones de personas”.

Por otro lado, los kurdos acusaron a Washington de haberlos abandonado al retirar a los soldados de las zonas fronterizas la semana pasada, a los que seguirán otros casi 1.000 efectivos desplegados en el norte de Siria, según anunció el gobierno estadounidense el domingo.

En cambio el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se mostró complacido el lunes con el anuncio de Washington, y vio en él un “enfoque positivo”. 

EL GRUPO EI ¿BENEFICIADO?

El 9 de octubre, Turquía lanzó una ofensiva para instaurar una “zona de seguridad” de 32 kilómetros de ancho, con el objetivo de separar su frontera de los territorios controlados por las Unidades de Protección Popular (YPG), una milicia kurda a la que Ankara acusa de “terrorista” y que constituye la columna vertebral de las FDS. 

Desde entonces, el ejército turco y grupos sirios que le prestan apoyo conquistaron una franja de unos 120 kilómetros de largo, desde la ciudad fronteriza de Tal Abyad hasta el oeste de Ras al Aín. 

Según el OSDH, 121 combatientes kurdos y más de 60 civiles habrían muerto desde entonces, así como 86 rebeldes proturcos. Asimismo, más de 130.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares, según la ONU. 

Por su parte, Turquía anunció la muerte de cuatro soldados en Siria y de 18 civiles por el impacto de cohetes, tirados por los kurdos, en ciudades fronterizas turcas.

Asimismo, las fuerzas kurdas y los países occidentales advirtieron del riesgo de que esta nueva situación pueda favorecer un resurgimiento del grupo EI. 

Las autoridades kurdas informaron el domingo que casi 800 familiares de yihadistas extranjeros del EI habían huido de un campo de desplazados situado cerca de los combates.