Luli Pampín, el secreto mejor guardado de Youtube

Con videos que se empinan por sobre los 915 millones de visitas, una colorinche cantante infantil suma suscriptores con una oferta basada en la velocidad de reacción y el encanto mediterráneo. Desde España, con raíces chilenas y viejas canciones italianas, la joven es un secreto conocido solo por preescolares que aprietan el play una y otra vez.

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Dentro del enorme mercado del youtuber infantil global hay varios subgéneros. Uno de ellos es el gamer hiperkinético (“Hola Soy Germán”); el que vende teorías conspirativas (Dross); el que reinventa la rueda con los “lifehacks” (ExpCaseros) e incluso algunos que cotizan con una sospechosa versión infantil de la autoayuda (Ignacia Antonia). Pero el público más fiel es el preescolar que se repite una y otra vez videos como “Cantando aprendo a hablar”, “La gallina pintadita”,  o Luli Pampín. Esta última es el extraño caso de una cantante infantil de acento argentino que se viste como Sailor Moon, que transmite desde España y graba sus discos en Italia, amasando más de 915 millones de visitantes a los que, en ocasiones, se da el trabajo de saludar uno por uno.

Luli Pampín tiene un cancionero de rimas y rondas de antaño que revisita en coloridas versiones, va por un tercer disco y, asegura, tiene raíces chilenas. “Nací en Mendoza, Argentina, pero hace muy poco descubrí un poco por casualidad, mirando fotos y descubriendo historias lejanas, que mi bisabuela materna era chilena. Fue una sorpresa para mí, pero entendí la razón del porqué muchas de las comidas de mi casa eran sopaipillas, empanadas y gastronomía como la chilena”, dice haciendo un alto en las grabaciones de su disco navideño.

“Me dio mucho gusto saber que nuestras culturas están tan cercanas porque mi audiencia de Chile es hermosamente extensa”, agrega esta veinteañera llamada Lucía, amante del deporte, la música y las artes marciales.

Vestida con tutú, una variedad de coloridos trajes y una larga cabellera, cuenta que el personaje la ayudó a vencer una gran timidez y sacar al mundo los juegos que hacía puertas adentro con su hijo  gracias a la ayuda de su hermano menor que la apoyó en sus inicios como youtuber para crear canciones y mensajes que hablan sobre no tener miedo o ser real en cada acción que se emprenda. El resto del crédito es de su pequeña audiencia.

“Los niños son muy imaginativos, y yo aprovecho esa maravilla para llegar con mi música y enriquecer su pensamiento creativo. Creo que mi aporte es motivar al asombro y ese deseo de conocimiento que tienen los niños, colaborando mediante el juego, las letras de mis canciones para dar rienda suelta a la curiosidad. A los pequeños les cuesta menos entender o ser influenciados para su aprendizaje en ciertos aspectos como no temer a la oscuridad, a los monstruos, pesadillas, el comer sano, ir a dormir, o incluso aprender otro idioma”, señala.

Por ejemplo, una nueva canción para un próximo disco se llama “El Pollito Tito” y habla de que este tiene un problema y quiere que se lo solucione su mamá, pero esta le dice que tiene la suficiente fuerza y valor para hacerlo por sí solo. “Es como cuando mi hijo me dice: ‘mamá no puedo hacer algo’. Le digo que si no lo intenta, nunca sabrá si puede o no. Hay miles de situaciones cotidianas de las familias que tratamos de reflejar en nuestro material. Podría decirse que la vida diaria es mi inspiración”, revela sobre su capacidad creativa.

“LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS HAN LLEGADO PARA QUEDARSE”

La competencia con otros shows de la web con mayores recursos y alcance es ardua. También contra quienes luchan por alejar a los niños de las pantallas de celulares y otros contenidos de internet. La joven intenta capturar parte de esa atención en un escenario de oferta infinita. La capacidad de aprendizaje de esta youtuber va de la mano con esa sensibilidad de madre para saber qué quieren ver los más chicos. Y con la misma velocidad con que la atención de los pequeños se desvanece, ella cambia de  vestimenta, lanza muñecas, nuevos discos, canciones y formatos como canciones de Navidad, Halloween y nuevas animaciones con las posibilidades que entrega en internet.

“Creo que la nuevas tecnologías han llegado para quedarse y las familias, y una misma como mamá, buscamos dentro del mundo digital contenidos que entretengan y sean un aporte educativo o de calidad. Cada canción, video o escrito que sale es un pedacito del alma de nuestro equipo, que tiene una gran devoción al mundo infantil. Hay muchas familias que me cuentan que sus hijos han aprendido a tirar besos al verme antes de decir su primera palabra o pequeños con autismo que congenian e interactúan conmigo. Amo ser Luli Pampín y para mí no es una lucha de captura de atención, yo me brindo al público. Mis contenidos los consumen quienes me ven y eligen quedarse”, reflexiona.

Por estos días, la estrella de Youtube compila lo que será su primer volumen de canciones clásicas de Navidad en los que integrará villancicos tradicionales, composiciones nuevas y la participación del coro infantil italiano La Brigata Canterina.

Como nativa digital, ¿qué referentes tenías de pequeña en TV, libros o artistas respecto a la oferta que los niños tienen en Youtube?

 -Cuando era pequeña, pasaba horas bailando y cantando frente al espejo de mi habitación, mi abuela Lucía se vestía de flamenca con las castañuelas y bailaba para mí y me cantaba todas las canciones de su infancia. Mi abuelo compartía su devoción por los animales de su granja, mi papá era bastante payaso, así que nos reíamos haciendo juegos junto a mis hermanos, mi “nono” me guardaba sin falta todos los domingos el “Tintero”, una revista de lectura infantil; me vestía con los tacones de mi mamá, que me quedaban enormes, y me pintaba los ojos de colores como un loro. Me encantaba ver por la TV la serie animada “Jem” y sobre todo Sailor Moon. Pienso que todas esas vivencias me sirvieron de guía para ser Luli Pampín.