Gobierno inicia cierre del Cread Galvarino con nueva residencia familiar

El inmueble donado por Bienes Nacionales el primero de tres hogares que brindarán asistencia personalizada a niños vulnerados en sus derechos o en situación de abandono, dejando atrás el recinto que se hizo reconocido por la muerte de la niña Lissette Villa.

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“Queremos mostrar que se puede darles a niños vulnerables una casa de familia”, señaló este lunes el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Hernán Larraín, tras recorrer las dependencias de la Residencia Familiar Bilbao, que alberga a 14 niñas que vienen del Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD) Galvarino.

El recinto, reconocido por la muerte de la niña Lissette Villa durante una maniobra de contención mal realizada por funcionarios a su cargo, comenzó su proceso de cierre para dar paso a una atención mucho más especializada y dedicada a los niños y adolescentes vulnerados de los cuales el Estado debe hacerse cargo por intermedio del Servicio Nacional de Menores (Sename).

“Quienes están aquí, vienen del Cread Galvarino, de muy triste memoria, porque ahí falleció Lissette Villa. No queremos nunca más una Lissette Villa en los hogares donde el Estado se hace responsable”, subrayó el secretario de Estado.

La autoridad enfatizó “por eso estamos haciendo una transformación, que va a empezar por terminar todos esos Cread y va a culminar con el fin del Sename, dando origen a residencias familiares en donde los niños, niñas y adolescentes van a ser tratados con toda la dignidad que requiere una persona, y tratándose de personas vulnerables, de una manera personalizada, individual de trabajo dedicado para que todos ellos que están o han sido tan dañados, recuperen su vida normal y, deseablemente, lo antes posible puedan volver a sus hogares de origen”.

Recalcó que éste es un proceso “gigantesco, delicado, que trata con personas dañadas pero el esfuerzo que se está haciendo es un esfuerzo del que hoy día estamos viendo sus frutos”.

“Aquí hay 14 niñas que vienen de un lugar donde había un centenar, donde no recibían una atención individual, donde a pesar de los esfuerzos hubo fracasos serios. Es posible que no tengamos un 100%, porque no existe eso, es posible que tengamos problemas, pero las posibilidades hoy día de recuperar a estos niños son reales”.

Larraín también indicó que lo que se está haciendo al transitar de hogares más grandes a residencias que sean un hogar para ellos, permite, “de alguna manera, que nuestra sociedad sienta tranquilidad de que estos niños, los más delicados, los más abandonados de hace mucho tiempo están recibiendo un trato preferencial como cualquier hijo de cualquier familia chilena”.

Asimismo, agradeció a su par de Bienes Nacionales, Felipe Ward, por facilitar el inmueble para la Residencia Familiar Bilbao que es el primer paso a otras dos que se sumarán pronto y a la recientemente inaugurada Residencia de Alta Especialidad para los niños que presentan problemas de salud mental que requieren un trabajo especializado para reforzar la labor de las residencias.