Ecuador: Siguen protestas y ya se oyen pedidos de renuncia para Lenín Moreno

Las manifestaciones civiles en contra el fin de los subsidios a los combustibles obligaron al presidente a decretar estado de excepción para neutralizarlas, dejando hasta ahora 35 heridos y cerca de 300 detenidos

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Los enfrentamientos entre policías y manifestantes que se oponen al fin de los subsidios a los combustibles en Ecuador dejaron el jueves un total de 34 personas heridas y 277 detenidos.

Esta cifra se obtuvo luego que el gobierno del presidente Lenín Moreno decretara el jueves estado de excepción, frente a un escenario en de violentas protestas, ataques a cajeros automáticos y asaltos a almacenes que se multiplicaron tras el corte de los subsidios pactado con el FMI y que implica fuertes aumentos del precio de la gasolina.

“Hasta el momento tenemos 21 policías heridos, hay 277 detenidos que han cometido actos vandalismo, que han atentado contra la propiedad”, informó el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, en el balance realizado la noche del jueves.

El Servicio de Gestión de Riesgos reportó a su vez 14 civiles heridos en las manifestaciones.

A su turno, los transportistas señalaron que mantendrán su huelga en simultáneo que inició la jornada anterior, con el aumento en hasta 123% de los precios del diésel y la gasolina, los más baratos y más utilizados en el país.

“Ratificamos continuar con la medida indefinidamente”, declaró Carlos Brunis, líder de los taxistas de Quito, en relación al movimiento que ha obligado al Ejecutivo a suspender las clases.

En Caracas el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, solidarizó con los manifestantes, señalando: “¡Basta de Paquetazos del FMI! ¡Basta de Miseria! #FuerzaEcuador”, dijo en Twitter

Acosado por un alto endeudamiento y falta de liquidez en la dolarizada economía, la administración de Moreno pactó un millonario programa de créditos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que incluye el desmonte de esos subsidios, que demandaban US$ 1.300 millones. 

PIDEN SALIDA DEL MANDATARIO

Miles de manifestantes se movilizaron en varias ciudades e incluso algunos rupos ya exigen la salida de Moreno del poder en medio de enfrentamientos a piedra y bombas incendiarias con la policía.

El gobernante tildó de “golpistas” a los transportistas en huelga y los acusó de querer desestabilizar a su gobierno y al mediodía el estado de excepción por 60 días para “evitar el caos”. 

Sin embargo, en Quito, la gente siguió en las calles en un abierto desafío al Ejecutivo, que quedó facultado para emplear la fuerza armada en el control del orden público, restringir el derecho a la movilización o imponer la censura previa a los medios. 

“¡Que se vaya el viejo (Moreno)! Si ahora sube la gasolina mañana será el gas (que mantiene el subsidio) que usamos todos. Eso no podemos permitir”, dijo a la AFP Luz Aguirre, una desempleada de 47 años. 

Las protestas se tornaron violentas. Con gases lacrimógenos y a la fuerza, la policía dispersó a grupos que reclamaban cerca de la sede del gobierno.

Una veintena de periodistas, camarógrafos y fotógrafos fueron agredidos durante la cobertura de las manifestaciones, según la ONG Fundamedios. 

EL FANTASMA DEL DERROCAMIENTO

Sin un sólido apoyo en el Legislativo y las encuestas en contra, Lenín Moreno lidia con las primeras consecuencias del convenio con el FMI de marzo para obtener créditos por 4.209 millones de dólares.

Los transportistas pararon en varios puntos y universitarios salieron a las calles en Quito en el marco de la mayor huelga en Ecuador desde la llegada de la izquierda al poder en 2007.

Los autobuses y taxis dejaron de circular en varias ciudades a raíz de que el galón americano de diésel pasó de 1,03 dólares a 2,30 dólares y de gasolina corriente de 1,85 a 2,40 dólares.

Organizaciones de indígenas y sindicales también prevén protestar.

El malestar social evoca el pasado de inestabilidad en el pequeño país petrolero. Tres presidentes -dos de los cuales intentaron reajustes económicos- fueron derrocados entre 1996 y 2007.