Alumnos de la FAU hablan de los beneficios del taller de arquería que los ayuda a controlar su mente y cuerpo

Hay una filosofía que cruza los estudios de que “si vas a hacer algo (o disparar una flecha) debes terminarlo siempre”, algo que se toman muy en serio los estudiantes que se inscriben en este taller que dicta la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Los alumnos cuentan su experiencia a La Nación y ponen el acento en las ventajas de sumarle concentración a los estudios con este deporte y a la falta de un circuito de competición.

365

El taller electivo de arquería de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile dispara flechas de largo alcance dentro y fuera del campus. Desde el año 2005, en una sombreada y estrecha franja de patio que da a calle Portugal, el taller ha pasado de ser un simple curso para completar horarios académicos a convertirse en una disciplina que genera medallas y tiradores de alto rendimiento. Actualmente, es dirigido por el instructor Andrés González (41), diseñador industrial entrenador de tiro olímpico y ex seleccionado nacional que compartía el mismo circuito con consagradas como Denisse van Lamoen.

Hoy como profesor adjunto del curso deportivo de arquería también está a cargo de la selección de este grupo compuesto por una treintena de estudiantes de carreras como arquitectura, diseño, geografía, artes o bachillerato. Paralelo a este equipo, existe una Federación Chilena de Tiro con Arco en el que, ocasionalmente, también militan algunos de estos arqueros y arqueras, aunque los deportistas de la FAU se mueven más en juegos universitarios o torneos interfacultad ya que no hay mayor competencia en las demás casas de estudio.

Al ser consultado sobre la posibilidad de que este buen desempeño genera la posibilidad de generar becas deportivas u otros beneficios, el instructor se encoge de hombros y explica que sí pueden competir con otros clubes sin incidir en una evaluación que permita lo que si se hace con disciplinas más masivas como fútbol y básquetbol, por ejemplo, ya que es difícil evaluar este desempeño fuera de un circuito universitario al no tener otros clubes de arquería con quien medirse.

El proyecto busca fortalecer el electivo a través de un club que tienda a convertirse en una rama, mientras se concentran en la preparación de su selección y los beneficios de la práctica de este deporte milenario en la formación académica de los estudiantes. “Lo principal para nuestros muchachos es la carrera. Es común que algunos de los chicos desaparezcan un tiempo porque deben realizar sus entregas de proyectos, tienen exámenes o deben preparar sus egresos y el entrenamiento se ve cortado por esas prioridades. Mientras tengamos el apoyo de la autoridad, seguiremos entrenando a los estudiantes que, por lo demás, han logrado enormes reconocimientos en la arquería nacional”, señala González a La Nación.

Desde que hace 5 años el taller dejó de especializarse en el tiro olímpico y a orientarse al tiro intuitivo (uno en el que importa más la habilidad de adaptación en terreno del arquero en lugar de la técnica) y a aceptar invitaciones a encuentros de juego de campo, los estudiantes empezaron a superar incluso a los deportistas federados en campeonatos de tiro 3D (en que se disparan flechas a figuras de animales de espuma en entornos naturales).

En esta modalidad, Francisca González, estudiante de geografía, se colgó la medalla de bicampeona el 2017 y este año obtuvo el oro, mientras María Teresa Venegas, el bronce. Por otro lado, la estudiante de arquitectura, María Paz Maluenda, se coronó campeona nacional ese mismo año en tiro raso femenino (categoría que usa arcos fabricados con materiales sintéticos).

Maluenda, que está por finalizar la carrera, dice que llegó al deporte por descarte. “Quedé fuera de varios electivos por falta de cupo, intenté con volleyball y, de curiosa, me metí a arquería por invitación del profesor Andrés. Con el típico arco prestado del club que todos usamos. Desde entonces, yo misma me he hecho mis protectores de brazo y el carcaj para guardar las flechas”, señala sobre una ventaja comparativa contra todo pronóstico que le permitió también el segundo lugar a nivel nacional en la categoría de tiro de campo y batir la marca nacional de tiro indoor.

“SOLO EXISTE EL OBJETIVO”

Otro de los tiradores senior, David Henríquez, a punto de egresar de arquitectura y formándose como entrenador, comparte la mirada zen del arquero reflexivo de oriente respecto a las ventajas de complementar los estudios con esta disciplina.

“En el momento en que estas apuntando una flecha al blanco sucede lo mismo que pasa cuando estás haciendo una prueba o estudiando: solo existe el objetivo y el resto del mundo desaparece. Si la flecha no llega al blanco, me olvido de ella y disparo la siguiente apuntando mejor. El mundo anterior, ya fue, porque como decimos nosotros: ‘una flecha tirada, es una flecha olvidada’. En esa filosofía del arco japonés, reitera, al igual que cuando la flecha ya va en el aire, una vez que se empieza algo debe terminarse independiente del resultado que se obtenga. Pues esa flecha ya se disparó, remarca.

González, el entrenador, señala que la ejecución del arco involucra control mental y corporal, equilibrio, constancia y fuerza.

 “Valores que adquieren quienes lo practican y que de alguna manera también los muchachos enriquecen con sus respectivos conocimientos que traen de sus carreras”, cree sobre la facilidad para interpretar mapas de los circuitos de tiro 3D de los estudiantes de geografía o el conocimiento de materiales y de cálculo de estudiantes de diseño y arquitectura, por ejemplo.

“Son jóvenes que realizan un doble esfuerzo al practicar arco y mantener también el nivel de sus estudios, pruebas y actividades curriculares”, agrega ante la posibilidad fructífera de que, en un futuro, más universidades incorporen una rama de tiro con arco a sus mallas. “Esto generaría una fuente de deportistas en la que, quizás los más motivados, hagan esa conexión de la práctica con el alto rendimiento o el tema federativo, algo importante para el desarrollo deportivo del país”, cree Andrés González.