Bachelet advierte sobre “una reducción del espacio democrático” en Brasil

La representante de Naciones Unidas para los DDHH sostuvo que esa situación puede evidenciarse en la violencia ejercida desde el gobierno hacia los defensores de las garantías fundamentales y quienes bregan por la protección del medioambiente, además de las comunidades indígenas.

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La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, advirtió este miércoles sobre una “reducción del espacio democrático” en Brasil, en especial con ataques contra los defensores de la naturaleza y de los derechos humanos.

“Estos últimos meses, hemos observado (en Brasil) una reducción del espacio cívico y democrático, caracterizado por ataques contra los defensores de los derechos humanos, restricciones impuestas al trabajo de la sociedad civil”, declaró la representante de la entidad multilateral.

En una rueda de prensa en Ginebra, Suiza, la expresidenta chilena también señaló que hubo un “aumento” del número de personas que murieron a manos de policías en este país, conducido por gobernante extrema derecha, Jair Bolsonaro.

Esta violencia afecta de manera desproporcionada a los afrobrasileños y a las personas que viven en las favelas, precisó Bachelet, al tiempo que lamento el “discurso público que legitima las ejecuciones sumarias” y la persistencia de cierta impunidad. 

Denunció además la voluntad del gobierno brasileño de liberalizar la posesión de armas.

En lo que respecta a los defensores de los derechos humanos, la comisionada indicó que al menos ocho murieron en el país entre enero y junio, precisando que la mayoría de estas muertes sucedieron en litigios por propiedad.

“Explotación ilegal de recursos naturales, principalmente agrícolas, forestales y mineros”, enumeró la delegada, para quien esta “violencia ligada a la protección del medioambiente” se ha observado en todo el país y afecta “sobre todo a las comunidades indígenas”.

Este llamado tiene lugar en momentos en el que Bolsonaro defendió de nuevo, el martes, su voluntad de explotar económicamente la mayor selva tropical del planeta. 

Desde su llegada al poder el 1 de enero pasado, el jefe de Estado brasileño propugna el desarrollo de la agricultura y de la ganadería en la Amazonía, así como la extracción minera -incluido en las reservas indígenas- en los muy ricos subsuelos amazónicos.

Los miembros de las tribus de la selva amazónica se enfrentan desde hace tiempo a las presiones de los mineros (garimpeiros), de ganaderos y leñadores, pero los activistas que luchan por sus derechos señalan que las amenazas que pesan sobre ellos se intensificaron desde que asumió el mandatario.

Además, la deforestación que avanza bajo su gobierno, es considerada por los especialistas, ampliamente responsable de los incendios en la Amazonía.

En lo que respecta a la Amazonía, el 33% de los incendios se producen en tierras indígenas o en lugares protegidos”, detalló Michelle Bachelet.

Hemos dicho al gobierno que debe proteger a los defensores de los derechos humanos, defensores del medioambiente, pero también examinar las medidas que podrían desencadenar violencia contra ellos”, enfatizó.