Canciller y extradición de “Ramiro”: “Tuvimos que adelantarla porque la familia la filtró”

Teodoro Ribera se refirió a los detalles que rodearon la operación que trajo de vuelta a Chile al fugado frentista Mauricio Hernández Norambuena para que cumpla lo que le resta de las penas por asesinato y secuestro que tiene pendientes en Chile hace más de 20 años.

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“Como se produjo esta filtración de la información por parte de su familia, que lo fue a ver al penal y no lo encontró porque estaba en Sao Paulo, tuvimos que adelantar la operación en un día”, señaló el canciller Teodoro Ribera, al explicar la rápida llegada a Chile del “Comandante Ramiro”.

En conversación con el programa “Mesa Central”, de T13 radio, el secretario de Estado contó los detalles del trabajo que posibilitó la expedita extradición del frentista Mauricio Hernández Norambuena, para que inicie el cumplimiento de las penas por asesinato y secuestro en democracia que quebrantó tras fugarse de la Cárcel de Alta Seguridad (CAS) en 1996.

El titular de Relaciones Exteriores subrayó que hubo una coordinación entre su cartera y la de Justicia que comanda el ministro Hernán Larraín que permitió un trabajo de 50 días con mucho sigilo que buscaba realizar el procedimiento completo y dar cuenta de él una vez que el condenado ya se encontrara en Chile.

“Si no es porque no va un familiar de Hernández Norambuena, que iba ocasionalmente a verlo al presidio, la gente no habría tenido conocimiento de esta operación sino una vez que hubiera aterrizado en Chile”, insistió Ribera.

Enfatizó que lo más dificultoso de la operación era el poco tiempo con el que se contaba para concretar la extradición ya que al cumplir la mitad de su condena de 30 años por el secuestro del empresario publicista, Washington Olivetto en Brasil, Hernández Norambuena podía acceder a beneficios carcelarios como salidas dominicales o arresto domiciliario nocturno.

“Teníamos claro que si él accedía a los beneficios, las posibilidades de que se fugara nuevamente eran altas y eso nos obligó en estos 50 días a actuar con tanto sigilo y tanta premura. En este caso, iba a ser uno más del grupo que participó del crimen del senador Jaime Guzmán que no íbamos a poder traer a Chile”, puntualizó el canciller.

Acotó que “nosotros sabíamos el tema, pero no es que Brasil nos llamara y nos dijera: ‘oye le vamos a dar beneficios’, nosotros sabíamos que existía la posibilidad de que tuviera beneficios, es más, nos extrañaba que ya estando ya en una situación como para poder pedirla (la extradición) no se había pedido”, concluyó.

Carroza llega a la CAS para interrogar a Henández Norambuena por la fuga de 1996