“Junior Playboy”, precandidato a diputado: “Quiero que en un futuro me recuerden como cualquier héroe de la patria”

José Luis Concha dice que es probable que el chileno más inconsecuente se olvide de O´Higgins o de Prat, pero no de él y la rúbrica que espera dejar en la política chilena. Pensando qué rumbo tomar en su precandidatura dibuja en esta entrevista el rostro del país que quiere construir desde el Parlamento y el de un Chile en crisis.

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Los referentes en política de José Luis Concha, ciudadano chileno conocido por el vocativo artístico de “Junior Playboy” son personas con los que más de alguna vez se topó en algún encierro de reality o fiesta discotequera en su larga carrera pública: la actual alcaldesa de Maipú Cathy Barriga, los diputados Andrés Longton, Pamela Jiles, el concejal Gabriel “Coca” Mendoza, o el exconcejal de Estación Central, Patricio Laguna.

“Junior Playboy” recientemente anunció una seria candidatura como diputado para demostrar que tiene las manos limpias y que puede representar al Chile real: el que hace la fila en el consultorio entre perros e indigentes, el de personas que viajan en micro y llegan a fin de mes con el sueldo mínimo, según describe.

“¿Te digo una cosa?. Creo que si logro hacerme un nombre en la política, va a ser más fácil olvidarse de Bernardo O´Higgins y Arturo Prat que del nombre de ‘Junior Playboy’”, vaticina blandiendo un completo italiano sobre un fanschop en una fuente de soda de Plaza Italia.

De entrada, advierte también que él no está vinculado hoy a la derecha, ni a la izquierda ni al centro. Más bien es un “decepcionado de la política de siempre”, remarca. “Bachelet y Piñera convirtieron a Chile en un país que les tiende la mano a los extranjeros antes que a sus ciudadanos. No tengo nada contra la ayuda a los migrantes. Pero es lógico que antes de prestarle ayuda a los vecinos, primero nos aseguremos de no tener la ‘embarrada’ en nuestra propia casa”, agrega Concha.

Síntomas de esta crisis, para él son “los coleros”. Las personas que se extienden por varias cuadras en improvisados puestos en los extremos de las ferias libres vendiendo pertenencias y cachureos: “Yo digo, ¿dónde están los índices de desarrollo de los que hablaba Bachelet?, ¿los trabajos que ofreció Piñera? Debo reconocer haber votado por él y eso me hace sentir como si hoy fuese cómplice de todo esto”, lamenta. Pero no todo son quejas, también hay promesas de precampaña y una convicción total basada “en el amor y un corazón transparente para hacer el bien”, asegura.

“Estoy claro que no le voy a ofrecer una nave espacial a la gente si es algo que nunca voy a poder cumplir. Sin embargo, mi prioridad es motivar una moción para aumentar el sueldo mínimo a 500 mil pesos. Esa es mi bandera de lucha. La gente debe llegar con dignidad al último día del mes sin encalillarse. Eso no lo vas a lograr con 300 lucas: anda a arrendarte una pieza, tener un hijo o dos con ese sueldo. ¿Qué te queda? Salir a delinquir no más”, plantea el intérprete del “Desajunior”.

Otras propuestas son contar con el apoyo de líderes naturales como Alexis Sánchez o Arturo Vidal para mostrarle a los niños que los sueños son posibles con trabajo duro, aunque no te guste el fútbol, tal como el niño de San Rosendo que un día soñó con llegar a la TV y que hoy se perfila como diputado y -“¿por qué no?”- presidente de la república.

“Soy un conviccionista (sic), me creo un cuento que es el estar en la Cámara algún día. No lo veo imposible: yo sé cuánto vale un kilo de pan o un pasaje de Metro que es algo que muchas personas del Congreso ignoran. Si me va bien como diputado, te lo juro por tu familia, por tu mamá, por tu abuela, que yo me voy a transformar en el presidente porque la gente se va a asombrar con mi trabajo”, destaca.

“SI NO SALGO VOY A LLORAR”

Visualiza un futuro de esplendor si sale electo diputado, pero también un escenario en el que “Junior Playboy” no pueda ganar y sentarse cerca de Camila Vallejo en el hemiciclo.

“Si no salgo voy a llorar. Pero no por mí. Sino por la gente que se dejará engañar de nuevo por el tipo de traje y sonrisa perfecta, ese que confía en el apellido de sus abuelos. La gente te juzga antes de conocerte y eso duele mucho. Mira como le han hecho la guerra a Cathy Barriga en Maipú. Eso es porque la gente se queda con esa imagen de la tele que es tan poderosa.  Ese pasado en televisión es lo que usan las personas para apoyarte, pero para atacarte también, pero ella ha tenido muy buenas ideas y se nota que está gobernando para la clase media y eso incomoda a muchos”, señala.

Ese atributo televisivo que impulsó la carrera de Barriga en Maipú es el mismo combustible que Concha quiere ocupar para potenciar su llegada al Parlamento. Asegura que no necesita encuestas de opinión ni juntar firmas aún porque el apoyo de la gente es cotidiano ante un nombre inconfundible en el imaginario chileno.

Hagamos ficción, agrega. “En una casa cualquiera, una pareja de personas mayores –la señora Susana y don José- después de hacer el amor están iluminados por la luz de la tele encendida no más. Me ven en la pantallama a mí y se familiarizan conmigo y con mis ideas porque soy yo el que está en esa habitación con ellos. A ese nivel de cercanía estoy con la gente que siente que me conoce y eso es una súper ventaja respecto a candidatos que no los conoce nadie y que te regalan un calendario con su cara para que los recuerden”, estima el exrostro farandulero que tiene planes mayores aún que la misma presidencia de la nación.

“Quiero que, en un futuro, se me recuerde como a cualquier héroe de la patria. Como alguien que hizo cosas buenas por la gente y levantó la moral y una calidad de vida para todos los chilenos”, remarca.