Lipoinyección o transferencia de grasa: Alternativa del implante para el aumento mamario

Este procedimiento consiste en sacar grasa de la cintura, abdomen, muslos, mediante liposucción. Esta grasa se prepara de diversas formas y luego se inyecta por capas para favorecer su prendimiento.

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La grasa corporal se ha transformado en un excelente elemento para devolver el volumen a distintas partes del cuerpo, las cuales -por diversas razones-, han perdido su forma.

Luego del reciente retiro mundial de los implantes mamarios texturizados de la farmacéutica Allergan, por estar asociados a un extraño cáncer (linfoma anaplástico de células grandes, ALCL), hay mujeres que están consultando por otras técnicas para el aumento de mamas, aun cuando los propios especialistas han aclarado que se trata de un tumor poco agresivo y de incidencia muy baja: uno en 3000 a uno en 30 mil personas. Para ponerlo en perspectiva, el cáncer de mama habitual tiene una incidencia de uno en 11 mujeres.

Hasta ahora, la única técnica alternativa al implante que existe para aumentar el volumen mamario es la lipoinyección o lipotransferencia, que consiste en tomar grasa de alguna zona del cuerpo donde haya suficiente cantidad disponible (cintura, abdomen, muslos) mediante liposucción, la cual se prepara de diversas formas- decantándola, centrifugándola o colándola- para luego inyectarla por capas en la zona a tratar.

“La grasa se coloca en distintos planos, que puede ser detrás o sobre el músculo pectoral, por debajo de la glándula mamaria y debajo de la piel, mediante ‘túneles’ de 3 mm de espesor. Esto, para que los nuevos capilares penetren el injerto y permitan que el tejido graso inyectado sobreviva, aportando células grasas y  madres, que más tarde se transforman en células grasas”, explica la doctora Alison Ford, jefa de Cirugía Plástica de Clínica Las Condes.

MAMAS MÁS NATURALES

Entre los beneficios de inyectar la propia grasa, es que -al tratarse de un tejido propio- da una consistencia y caída más natural a la mama, y ya no existe la preocupación de que el implante se pueda romper o contracturar, ni tampoco está la potencial existencia de un linfoma.

“La limitante de esta técnica es que no puede hacerse un gran aumento mamario en una sola sesión, pero es un gran aporte a quienes quieren poco o mejorar el contorno de la mama. Si se busca como resultado un mayor volumen, hay que inyectar grasa más veces y la paciente tendrá que entrar a pabellón más de una vez, lo que tiene un costo económico adicional. La otra limitante, es que las mujeres que no tienen grasa disponible, no pueden hacerse este tipo de aumento mamario y recurrir a los implantes, que siguen siendo una muy buena opción de aumento de mamas”, explica la doctora Ford.

La cantidad de grasa que se requiere para este tipo de procedimientos va a variar y dependerá del tamaño y espacio de la mama, como también del tejido graso disponible.

“Mientras más tejido haya en una mama, más espacio para lipoinyectar. La grasa que se inyecta y sobrevive, junto con la grasa que se forma a partir de células madres queda para siempre y aumentará o se reducirá con la variación de peso paciente a lo largo de la vida”, explica Alison Ford.

La especialista señala que la grasa, además, suele aminorar los efectos de la radioterapia en pacientes con cáncer mamario y que son sometidas a mastectomias y reconstrucción mamaria.

“Quienes hemos hecho lipoinyección en tejidos irradiados, ya sea para mejorar el contorno o en zonas con necrosis grasa, tenemos la percepción de que la grasa mejora el aspecto y elasticidad de la piel; la piel se ve mejor nutrida y más sana”, remarca.