Directora de Festival de Cine LGBT+ cuenta cómo las películas reflejan el triunfo político de la diversidad sexual

Gabriela Sandoval, encargada del encuentro que se realizará hasta el 30 de junio en forma simultánea en Antofagasta, Valparaíso y Santiago, saluda los buenos tiempos para el cine diverso y temáticas que atraen a directores que no necesariamente pertenecen a una minoría sexual. “Las películas tienen mucho que ver con la forma en que se toman ciertas acciones políticas sobre cosas que ya no se pueden permitir”, dice a La Nación.

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Lejos de los días en que un festival de documentales era casi un pasatiempo suntuario, Gabriela Sandoval, fundadora y productora ejecutiva del AMOR Festival Internacional de Cine LGBT+, celebra que esta cuarta versión, que se realizará entre el 25 y 30 de junio, itinere entre Santiago, Valparaíso y Antofagasta como evidencia de una diversificación de audiencia, pero también de una industria que recoge artísticamente el espíritu de los tiempos. El camino recorrido, le ha demostrado, dice, que el trabajo colectivo con agentes culturales es la clave para sostener este tipo de proyectos.

“Desde siempre el tema del financiamiento es lo más complejo, pero en esta versión ya hemos cohesionado a diversas instituciones culturales y otras vinculadas a la diversidad sexual que más que marketing proponen acciones. La parte más difícil fue al principio, pero la propia contingencia va vinculando estos contenidos LGBT a la oferta cultural”, cree Sandoval sobre temáticas que se han ido visibilizando más allá del discurso y que han salido a la calle como en la última marcha del orgullo gay que se realizó el sábado pasado. Más de 100 mil personas desfilaron por la Alameda ese día demostrando que no solo hay industria, sino una manifestación cultural palpitante, remarca la ejecutiva a La Nación.

Otros Festivales de este género proyectan películas en Toronto, Venecia, San Sebastián, Sundance y suman a Santiago a esta trayectoria, estima la productora ejecutiva de Storyboard Media a cargo del evento.

Este encuentro tendrá como invitado especial al destacado cineasta canadiense Bruce LaBruce, además contará como película inicial con el más reciente trabajo del realizador argentino Santiago Loza “Breve historia del planeta verde”, ganadora como Mejor Película en los Teddy Awards 2019, el máximo reconocimiento en Berlín al cine de género.

Mientras Loza ha cimentado una carrera en el discurso más amplio del cine, LaBruce es reconocido por sus controversiales películas que combinan porno gay, sadomasoquismo, personajes extremistas cargados de sátira y una crítica frontal contra el discurso político, el racismo, el patriarcado y la homofobia.

FILMANDO TODAS LAS VOCES

Sandoval, quien también fue una de las fundadoras del Festival Sanfic, reitera la relevancia de que autores como Santiago Loza no son necesariamente cultores de este género, pero sí dan cuenta de una variedad orgánica de realizadores que adoptan temáticas LGBT en un discurso que ya es una cosmovisión de los tiempos. “Esta transversalidad de contenidos pienso que ayuda a que los contenidos tengan un mayor alcance. Desde ahí, se vuelve más interesante el poder que genera este mix de contenidos“, cree.

Lo complejo es el trabajo opuesto: conseguir que un festival de cine LGBT sea considerado por un público más amplio. Una carrera que se ha ido ganando lentamente, pero con constancia teniendo a favor la calidad y el discurso, apunta.

Destaca otras creaciones locales como “Rara”, la obra de Pepa San Martín; el señero trabajo de Marialy Rivas; el documental de Francisco Aguilar “Claudia tocada por la luna” sobre una activista trans y a José Luis Torres Leiva que rozan la diversidad sexual a través de posturas directas y otras veces oníricas donde conviven todos los mundos.

¿Crees que las películas y los festivales en que se presentan influyen en la creación de nuevas formas de entender el mundo?

-Lo importante de entender es que el mundo sigue avanzando y junto a él crecen y se visibilizan un montón de derechos que se han ido ganando a nivel de género y que se difunden a través del trabajo artístico y las distintas acciones en todo el mundo. Creo que en ciertos países se ha ido retrocediendo en algunas de estas ganancias y eso se refleja en el cine LGBT. El caso del triunfo de “Una mujer fantástica” fue algo extraordinario para todos  y si te fijas es una obra que proviene de un director como Sebastián lelio que es muy versátil y no se ha especializado solo en historias de diversidad sexual.

“Es la evidencia de que un director puede abarcar diferentes temáticas y seguir siendo contingente cultivando una mirada que trasciende los temas de un país. Los responsables de los festivales de cine también se están dando cuenta de esto y apoyan desde sus espacios lo que va surgiendo  porque también están al tanto de cuánto ha ido cambiando el mundo. Las películas tienen mucho que ver en esta evolución y la forma en que se toman ciertas acciones políticas sobre derechos que se van ganando o las cosas que ya no se pueden permitir”, remarca.

Cuando hablas de ese rol de herramienta política, ¿qué trabas reconoces para convertir el discurso artístico en un vehículo para la concreción de una política pública?

-Pienso que aunque en América Latina se ha avanzado mucho en el respeto de estos pequeños triunfos, aún queda mucho por hacer. Ahí es importante destacar la acción de distintos activistas desde dentro y fuera del movimiento LGBT y que van instalando estos temas a nivel social, pero también particular. Esto a la larga se traducirá en discusión política y si las cosas van bien, en cambios políticos. Así es como hoy estamos hablando en la conversación pública de que las leyes como la de Identidad de Género y el Matrimonio Igualitario, que son derechos ganados, debiesen ser respetados en su totalidad y sin excepciones. Con sus pequeños defectos, creo que Chile lleva la delantera en estos aspectos a nivel regional. Hay parlamentarios, alcaldes y otras autoridades que se han declarado sin excepciones a favor de la diversidad, la educación y la información en un mundo que persiste en ser violento y discriminador.

“Cada vez que se resiente un retroceso, también despierta la voz ciudadana. Esto ya no restringe a la diversidad a una minoría en términos de acción y participación LGBT. Algunos de estos retrocesos suelen ser producto de la falta de educación e información y van de la mano con la necesidad de una mejora educativa y la protección de espacios como estos festivales que potencian y visibilizan temáticas LGBT que son muy transversales y que se enfocan en el mundo más amplio”, completa.

FESTIVAL EN SANTIAGO

Las funciones tendrán lugar:

Cineteca Nacional.

Cine Arte Alameda.

Centro Cultural Gabriela Mistral.