Oneroso destino 2020: La NASA abrirá al turismo la Estación Espacial Internacional

Con este paso la agencia espacial quiere liberar carga financiera para centrarse en la misión Artemisa, con la que pretende volver a la Luna en 2024, y, sobre todo, en su idea de enviar a los primeros humanos a Marte, quizá la próxima década.

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Veinte años después de que lo hiciera Rusia, la NASA quiere rentabilizar la Estación Espacial Internacional (ISS), que se abrirá a partir de 2020 a turistas y compañías espaciales.

“La NASA abre la Estación Espacial Internacional a oportunidades comerciales”, anunció en Nueva York el director financiero de la agencia estadounidense, Jeff DeWit.

Bajo esa premisa, la organización “autorizará dos misiones cortas de astronautas privados por año”, precisó el director adjunto de la estación, Robyn Gatens, añadiendo que éstas tendrán una duración de hasta 30 días.

Potencialmente, hasta una docena de astronautas privados podrán cada año alojarse en la estación, pero sin hacer salidas al vacío espacial.  

Según indicó la NASA, los visitantes podrán ser de cualquier nacionalidad y dijo que solo dos compañías, SpaceX, con la cápsula Crew Dragon, y Boeing, que construye la Starliner, elegirán a los “astronautas privados”, como los denomina la NASA, y los llevarán hasta la estación.

El costo aproximado de realizar esa acción será de unos US$ 58 millones, más o menos lo que pagará la agencia estadounidense a estas empresas por transportar a sus astronautas.

La cuestión es que ni la Dragon ni la Starliner están listas todavía. En teoría, las cápsulas deben estar operativas a fines de 2019, pero ello depende del éxito de varias pruebas.  

Lo que sí pagarán los turistas a la NASA será la estancia en órbita: alimentos, agua, inodoros y todo el sistema de soporte de vida a bordo, desarrollado y financiado durante décadas por los contribuyentes estadounidenses. 

Según DeWit, dicho costo será de unos US$ 35.000 dólares por visitante y día, a lo que hay que sumar, en caso de que se quiera, el consumo de internet: US$ 50 dólares por gigabyte.

La Estación Espacial Internacional no pertenece en exclusiva a la NASA. El proyecto se inició junto a Rusia en 1998, y otros países participan y envían también astronautas, aunque Estados Unidos posee y controla la mayoría de los módulos. 

Estos turistas espaciales no serán los primeros en dormir en la estación, ya que el empresario estadounidense Dennis Tito estuvo en la ISS en 2001, tras pagar a Rusia cerca de US$ 20 millones y La NASA también le terminó cobrando.

Desde entonces, otros millonarios han estado en la estación, como el canadiense Guy Laliberté, fundador del Cirque du Soleil, en 2009.

Las naves rusas Soyuz han sido desde 2011 el único taxi humano a la ISS, donde permanentemente hay entre tres y seis miembros de la tripulación a bordo. Actualmente lo habitan tres estadounidenses, dos rusos y un canadiense.

Rusia planea volver a organizar vuelos turísticos a finales de 2021.

FINANCIAMIENTO PRIVADO

El cambio de política anunciado el viernes incluye la apertura de partes de la estación propiedad de Estados Unidos a empresas privadas para realizar “actividades comerciales y de marketing”.

Esto incluye a empresas que desarrollan materiales en la ingravidez, por ejemplo. Las fibras ópticas son de una calidad inigualable cuando se fabrican sin los efectos de la gravedad.

La NASA presentó un primer gráfico de precios, basado en una relación por kilógramo de carga.

La idea de la agencia es desarrollar una economía espacial con la esperanza de que un día el sector privado sustente económicamente la ISS, ya que Estados Unidos debería dejar hacerlo financiarla a finales de 2020.

“Queremos convertirnos en inquilinos, no en propietarios de viviendas”, dijo en abril el administrador de la NASA, Jim Bridenstine.

La agencia espacial quiere liberar carga financiera para centrarse en la misión Artemisa, con la que la agencia pretende volver a la Luna en 2024, y, sobre todo, en su idea de enviar a los primeros humanos a Marte, quizá la década próxima.