Aprendizaje social, emocional y ético apoyado por el Dalai Lama comienza a impartirse en Chile

El Aprendizaje SEE busca promover en los estudiantes la conciencia, la compasión y el compromiso, dominios que se pueden abordar desde el ámbito personal, social y sistémico. De esta manera se lograrán ciudadanos más comprometidos y una sociedad más humana y compasiva.

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La educación para la paz, la prevención del acoso y maltrato escolar y el aprendizaje socioemocional se han vuelto una necesidad en las aulas de niños y adolescentes. Al respecto, la Universidad Emory en Atlanta está realizando el lanzamiento mundial del Aprendizaje Social, Ético y Emocional -SEE Learning, en sus siglas en inglés- y que llega a Chile de forma pionera a través del Colegio Francisco Varela.

Tras dos décadas de una colaboración intercultural entre la dicha universidad, la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Daniel Goleman y el Dalai Lama, quien por largo tiempo ha indicado y solicitado la educación del corazón y la mente, el programa del Aprendizaje SEE presenta un enfoque secular y basado en la ciencia para traer a la educación el desarrollo ético del niño en su totalidad.

El Aprendizaje SEE busca promover en los estudiantes la conciencia, la compasión y el compromiso, dominios que se pueden abordar desde el ámbito personal, social y sistémico. De esta manera se lograrán ciudadanos más comprometidos y una sociedad más humana y compasiva.

“La educación en los hogares y colegios debería tener un rol fundamental para formar individuos no solo instruidos científica y matemáticamente, por decirlo de algún modo, sino también social, emocional y éticamente. De esta manera se podrían evitar estas preocupantes cifras de consumo de drogas, el bullying y otras consecuencias peores”, comentó Enrique Corthorn, del Colegio Francisco Varela y promotor de esta iniciativa.

En la realidad chilena, el Aprendizaje SEE surge como un verdadero y efectivo primer paso para la transformación de una niñez y juventud donde el bullying, tristemente, es una realidad que ha afectado seriamente la vida de muchos. Los colegios, profesores y apoderados deben tomar un rol activo en la transformación de los alumnos, para así llegar a una sociedad más equitativa, compasiva y justa.