Método ROPA: la técnica para que parejas mujeres puedan ser madres

Se trata de una técnica de fecundación in vitro que apunta a parejas homoparentales compuestas por mujeres, en que una de ellas aporta el óvulo y la otra el vientre, y así puedan experimentar una doble maternidad. “Es muy bonito que dos mujeres que se topan en la vida y se enamoran, tengan la opción de trascender con un hijo a través de su pareja. Es lo que ocurre con las relaciones heterosexuales”, remarca Ricardo Pommer, director de la Unidad de Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco.

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A semanas de que la Cámara de Diputados aprobara la ley de adopción homoparental, considerado como un gran triunfo para el mundo de la diversidad sexual, muchas parejas del mismo sexo prefieren continuar intentando ser padres con los distintos tratamientos que ofrece la ciencia para engendrar hijos biológicos.

Y cada vez son más las parejas de mujeres lesbianas que en este último tiempo han recurrido al método de reproducción asistida ROPA (recepción de ovocitos de la pareja) para lograr este objetivo.

Se trata de una técnica que permite a ambas mujeres no solo participar de manera activa del tratamiento sino que también experimentar una maternidad más compartida o una doble maternidad.

Según explica el doctor Ricardo Pommer, director de la Unidad de Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco, ROPA es un método que se realiza hace años en Chile, pero recién ahora se conoce por la mayor visibilización de la diversidad sexual, en el cual se fertilizan los ovocitos de una de las mujeres con espermatozoides de un donante que ellas eligen, para una vez obtenido el embrión, transferirlo al útero de la receptora, en este caso, su pareja.

“Es muy bonito que dos mujeres que se topan en la vida y se enamoran, tengan la opción de trascender con un hijo a través de su pareja. Es lo que ocurre con las relaciones heterosexuales”, remarca el especialista.

El procedimiento de este método dura lo que demora una fertilización in vitro: 10 días de espera para estimular el ovario, y al quinto día de sacados los ovocitos, se transfiere un embrión al útero de la pareja. Entre 10 y 12 días se sabe si hay embarazo o no.

Pommer señala que tiempo atrás, cuando dos mujeres querían ser madres, la más joven de ellas era quien solía someterse a una inseminación intrauterina. Hoy, en cambio, muchas están optando por este método, aunque al tratarse de una tecnología de alta complejidad aumenta su valor económico, lo que no hace tan fácil el acceso a este tipo de tratamientos.

“El mundo de lo in vitro requiere de una clínica con mayor tecnología porque implica sacar los huevitos de una de las mujeres, fecundarlos en el laboratorio, hacer un embrión y transferirlo a su pareja”, afirma.

Aun así, cree que este método irá en aumento en la medida que se hable más sobre diversidad sexual, y exista una transformación social y de paradigmas con respecto al tema. De esta manera, asegura, el país irá cambiando y las mujeres se sentirán cada vez mejor tomando esta opción, la cual, a su juicio, afianza mucho más a la pareja.