EEUU: Insólita ley permitirá el “compostaje humano” en Washington

La idea es que los difuntos de ese estado que lo requieran puedan ser sepultados en un container tipo ataúd con elementos de la naturaleza, que aceleren su descomposición y sean parte de la naturaleza en vez de estar en una sepultura convencional.

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Pese a que entrará en vigor en un año más la legalización del denominado “compostaje humano” en Washington como opción al entierro tradicional y la cremación, ya despierta críticas en sus detractores.

Esta ley, primera de este tipo en Estados Unidos, fue sancionada este martes por el gobernador Jay Inslee, quien con un mensaje centrado en la ecología, busca ser el candidato demócrata en las presidenciales de 2020.

Según indica la normativa, el proceso de compostaje dura un mes y se centra en acelerar la descomposición natural del cuerpo, que es colocado en un contenedor, que sirve de ataúd para el funeral.

Allí se coloca a la persona muerta con paja, virutas de madera y alfalfa, y se crean las condiciones perfectas de humedad y oxigenación para que las bacterias hagan su trabajo.

La iglesia católica rechazó la medida, asegurando que “deshacerse de restos humanos de esta manera no muestra suficiente respeto por el fallecido”, dijo el director ejecutivo de la conferencia episcopal, Joseph Sprague, del estado al diario Los Angeles Times.

Más del 50% de los estadounidenses optan por la cremación, según estadísticas de la industria, y el estado de Washington tiene la segunda tasa más alta después de Nevada.

Los también llamados “entierros verdes” son tendencia en Estados Unidos, donde compañías ofrecen ataúdes orgánicos, o incluso funerales con una simple mortaja en ciudades que lo permiten.

El actor Luke Perry, estrella de la serie “Beverly Hills 90210”, fallecido a principios de marzo de este año, había pedido ser enterrado con un traje hecho de hongos y otros microorganismos llamado Infinity que “ayuda al cuerpo a descomponerse, neutraliza sustancias tóxicas y transfiere nutrientes a la vida vegetal” al final del proceso, según explicó la empresa que lo fabrica, Coeio.