Felipe Larraín: “Duermo tranquilo con la proyección de crecimiento de 3,5%”

“Las proyecciones son la mejor estimación que uno tiene, pero sin duda, en un mundo que ha tenido cuatro revisiones a la baja de su expansión y hoy se acerca al 3%, indudablemente se hace más difícil crecer”, manifestó el ministro de Hacienda.

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El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, se refirió al escenario económico del país y los niveles de crecimiento que ha experimentado, que estaría bajo lo esperado. Sin embargo, tiene la convicción de que el segundo semestre la economía recuperará un mayor ritmo de crecimiento y espera que este año la cifra estimada sea de 3,5%. 

“Las proyecciones son la mejor estimación que uno tiene, pero sin duda, en un mundo que ha tenido cuatro revisiones a la baja de su expansión y hoy se acerca al 3%, indudablemente se hace más difícil crecer”, sostuvo.

Pero recalcó que “duermo tranquilo con la proyección de crecimiento de 3,5%”. Agregó que habrá una recuperación muy importante de la economía en el segundo semestre. “Vamos a ver algo de recuperación ya en el segundo trimestre, pero tenemos una base de comparación bastante alta: abril es el mes de mayor crecimiento del año pasado, con más del 6%”.

En la entrevista con La Tercera recordó que en 2018 Chile creció 4%, tres veces más que en 2017.

“Algo dice que hayamos aumentado tres veces y pasar a ser líderes en América Latina, y este año estamos en una sana competencia con Perú de quién crece más. Respecto del año anterior, Chile estaba creciendo a la mitad de lo que crecía el mundo y pasamos en 2018 a crecer, por primera vez en cinco años, más que el mundo. Hoy, lo que estamos intentando es que este crecimiento que volvió a Chile se sostenga en el tiempo”, subrayó.

Finalmente Larraín se refirió a las críticas por el proyecto de reforma laboral.

Cada vez que se presenta una idea laboral, la crítica es la misma: la precarización. Aquí no hay ninguna precarización de los derechos de los trabajadores. Aquí se busca que puedan ampliar sus oportunidades. Si se quieren quedar con el sistema actual que se queden. Nadie los está obligando. Pero, ¡por Dios! ¿Por qué no confiamos un poquito más en la libertad de las personas y en la libertad de los grupos y sindicatos de negociar?”, concluyó.