China mantiene viaje a EEUU pese a advertencia de Trump de aumento de aranceles

La potencia asiática optó por continuar las tratativas comerciales para “llegar a un acuerdo” que ponga fin a sus diferencias en esta área, pese a que el mandatario amenazó con un alza de 15% al 10% que ya le aplica a las importaciones de esta.

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“Un equipo se prepara a viajar a Estados Unidos para las negociacionescomerciales previstas para este miércoles en Washington, declaró este lunes el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Geng Shuang.

Con este anuncio China muestra su disposición para allanar un camino de entendimiento y acuerdos en una nueva ronda de conversaciones comerciales, pese a las nuevas amenazas del presidente Donald Trump de aplicar un alza de aranceles a los productos que provengan del gigante asiático, hundiendo a las bolsas mundiales.

El vocero no precisó si el jefe del equipo, Liu He, considerado cercano al presidente Xi Jinping, forma parte de la comitiva, pero sí dijo que su país “espera acercarse” a Estados Unidos y “llegar a un acuerdo” para poner fin a sus diferencias comerciales.

El domingo, el gobernante estadounidense anunció un aumento de los aranceles del 10% al 25% para bienes de importación chinos por un valor de US$ 200.000 millones a partir de este viernes.

Dicho ultimátum hundía esta jornada las bolsas asiáticas y europeas, pues los mercados anticipaban un acuerdo este mayo antes del anuncio de Trump.

PRESIÓN

El anuncio de Trump se produjo previo a la nueva ronda de negociaciones de esta semana, presentada como la última oportunidad para terminar la guerra comercial entre ambos países.

Aumentando la presión sobre Pekín, amenazó con imponer aranceles a todas las importaciones provenientes de China (unos US$ 539.500 millones en 2018).

“Durante 10 meses, China pagó 25% de aranceles a Estados Unidos por US$ 50.000 millones en (bienes) tecnológicos, y 10% sobre US$ 200.000 millones de otros bienes”, dijo Trump en Twitter.

Precisó al respecto que “el 10% va a subir a 25% el viernes”, al tiempo que justificó la medida por el hecho de que las tratativas “no están avanzando suficientemente rápido”.

Trump había decidido a inicios de diciembre suspender el alza de esos aranceles debido a la reanudación de discusiones comerciales que hasta esta semana eran presentadas como “fructíferas” y con grandes posibilidades de llegar a buen puerto.

“El acuerdo comercial con China avanza pero muy lentamente, mientras ellos intentan renegociar. ¡No!”, tuiteó Trump.

El gobernante busca reducir el colosal déficit comercial de Estados Unidos con China, de 378.730 millones de dólares en 2018.

Además de una mayor apertura del mercado chino a los productos estadounidenses, exige de Pekín cambios estructurales que pongan fin a la transferencia forzada de tecnología estadounidense, al robo de propiedad intelectual o a las subvenciones a las empresas estatales.

Para presionar a su socio, desató una guerra comercial a golpe de aranceles sobre más de US$ 250.000 millones en mercancías.

Su gobierno advirtió además que no aceptaría un acuerdo con China desfavorable a los intereses de su país y que las negociaciones no podrían prologarse eternamente.

INCERTIDUMBRE

La próxima ronda de conversaciones en Washington podría conducir o bien al anuncio de una nueva cumbre entre Trump y su par chino Xi Jinping para firmar un acuerdo comercial de alcance potencialmente histórico o bien a una guerra comercial aún más abierta.

Por el momento, el gobierno republicano sostiene que la economía nacional no ha sido afectada por el conflicto con China, a la inversa de lo que sucedería en el país asiático, que en 2018 registró el crecimiento económico más débil en cerca de dos décadas.

El domingo, Trump afirmó que los aranceles pagados por China contribuyen “parcialmente a los formidables resultados económicos” de Estados Unidos, que en el primer trimestre de este año creció 3,2% en rimo anual.

No obstante, numerosos economistas advierten sobre las repercusiones a largo plazo de esta

QUEJAS

Industriales que importan productos chinos afectados por los aranceles protestaron por el aumento de los costos, mientras varios expertos coinciden en que los consumidores estadounidenses van a terminar pagando más caro por los productos de uso corriente.

Pekín se había comprometido a aumentar sus compras de productos estadounidenses, fundamentalmente agrícolas y energéticos, pero la administración Trump sostiene que no ha cumplido con esa promesa.

Uno de los obstáculos mayores a la firma de un acuerdo es el mecanismo a implementar para concretarlo y verificar su cumplimiento.

Pekín exige a su vez el levantamiento de los aranceles a sus productos, una demanda rechazada ostensiblemente por Washington.

Robert Lighthizer, que conduce la delegación estadounidense, afirmó el 12 de marzo durante una audiencia en el Senado que Washington tiene la intención de mantener los aranceles como un factor de presión sobre China.