Arzobispado: Es “inverosímil” relato de acusador del sacerdote Tito Rivera

Según la institución, la versión de la supuesta víctima es inconsistente porque afirma que la droga que le habría suministrado el religioso inhibió su voluntad para someterlo a los vejámenes que, asegura, le realizó, pero el efecto de ésta incide en la memoria y él recuerda todo.

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El Arzobispado de Santiago tildó de “inverosímil” el relato del denunciante del sacerdote Tito Rivera, quien acusa al presbítero de haberlo violado hace unos años en uno de los dormitorios de la Catedral de Santiago.

La institución eclesiástica presentó sus descargos ante la Corte de Apelaciones de Santiago, en el marco de la demanda civil que interpuso la presunta víctima contra el religioso y la propia institución, y en la que solicita una indemnización de $350 millones por los perjuicios provocados.

De acuerdo con la versión del acusador, el hecho se produjo en 2015, cuando se acercó al principal templo de la arquidiócesis para solicitar ayuda para los medicamentos de su hija, donde -según su demanda- fue atendido por Rivera, quien lo habría llevado hasta una pieza en el segundo piso del recinto, donde le dio un vaso de agua con el que lo drogó y luego abusó sexualmente de él.

Posterior a eso, el afectado aseguró que le reveló la situación a su esposa, pero ella no le creyó y lo echó de la casa, por lo que terminó viviendo en la calle. Asimismo, afirmó haber puesto en conocimiento de estos a la oficina pastoral de denuncias, donde no tuvo respuesta hasta el año 2018.

Según señala El Mercurio, el abogado del Arzobispado, Ramón Cifuentes, cuestionó la versión porque, dijo en el escrito presentado en el tribunal de alzada, “incluye el haber sido víctima de una droga que inhibe la voluntad, pero que curiosamente no toca un ápice ni la conciencia ni la memoria del drogado, al extremo de que puede recordar con detalles lo supuestamente ocurrido”.

Para Cifuentes “no existe una droga con las características que se han descrito”, complementando que “las drogas que pudieran estimarse como inhibitorias de la voluntad producen un efecto mucho más espaciado en el tiempo y quien las consume tiene luego un prolongado sueño, amén de sufrir amnesia y alteraciones de la memoria”.

Aquello, apuntó, “contrasta abiertamente con el contenido de la denuncia presentada contra el padre Rivera por el propio actor el 18 de marzo de 2015” ante la oficina pastoral de denuncias, “en la cual no menciona droga alguna y sólo habla de un intento infructuoso de abuso”, por lo que “deben destacarse desde ya ciertas circunstancias que hacen inverosímil la narración del actor”.

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