Denuncian 36 muertes de trabajadores de la industria salmonera chilena entre 2013 y 2019

La información es dada a conocer en el informe “Salmones de Sangre” elaborado por el Centro Ecocéanos y dado a conocer por la CUT de las provincias de Llanquihue y Chiloé, la Confederación Nacional de Trabajadores del Salmón (Conatrasal), la Federación de Trabajadores del Salmón de Quellón (Fetrasal) y la Federación de Trabajadores Marítimos de Chile (Fesimar).

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En el marco del Día Internacional del Trabajador, en Puerto Montt se dio a conocer los alcances del informe “Salmones de Sangre”, elaborado por el Centro Ecocéanos, que evidencia la alta mortalidad de trabajadores y trabajadoras de la industria transnacional salmonera en Chile.

El documento registra 36 muertes de obreros y obreras del salmón entre 2013 y abril de 2019, lo cual expresa “lo impresentable de las condiciones laborales y de seguridad en las faenas de esta industria, los dobles estándares de las multinacionales y la paradoja entre las millonarias e históricas ganancias de estas compañías en los últimos años, frente a los bajos salarios, el aumento de viviendas precarias y tomas de terrenos”.

José Pacheco, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Provincial Llanquihue, reclamó contra estas muertes que “terminan sin responsabilidad penal, procesos judiciales largos que empobrecen a las familias que se ven obligadas a aceptar indemnizaciones miserables, y menos aún se observan medidas para evitar más víctimas fatales”.

En tanto, Gustavo Cortez, presidente de la Federación de Trabajadores del Salmón de Quellón (Fetrasal), afirmó que existe “una industria que sigue creciendo desproporcionadamente, con el beneplácito del gobierno, pero la otra cara de este crecimiento son las 36 muertes de trabajadores en los últimos años”.

CIFRAS ALARMANTES

Según el informe, 36 trabajadores de la industria del salmón fallecieron mientras efectuaban sus labores en el período 2013-2019. El nuevo ciclo de sostenido incremento de la accidentabilidad y mortalidad laboral en esta mega industria presenta un punto de inflexión a partir de la crisis sanitaria, ambiental y social que afectó al archipiélago de Chiloé a comienzo del 2016, producto de los florecimientos algales nocivos.

De manera paradojal, esta crisis ambiental y social de 2016 significó billonarias ganancias para el empresariado salmonero por el incremento de los precios internacionales, lo que permitió que alcanzaran el valor histórico de 4.650 millones de dólares en las exportaciones en 2017.

A su vez, la capitalización bursátil de las compañías salmoneras que cotizan en la Bolsa de Comercio de Santiago se duplicó, aumentando el valor de las empresas salmoneras en un 127% durante el 2017.

A pesar de lo anterior, el período 2016-2018 fue el de mayores despidos de trabajadores al reducirse “por necesidades de la empresa” un 12,7% los puestos de trabajo, cayendo desde 71.178 puestos laborales el 2015, a 61.632.

Una de las consecuencias del deterioro en las condiciones de vida de los trabajadores del salmón lo refleja el establecimiento de 11 “tomas” de terrenos para construir viviendas, o campamentos transitorios a nivel provincial durante los últimos tres años.

LA REACCIÓN DE LOS TRABAJADORES

Pacheco dijo que la asociación de empresarios saca cuentas alegres en la cena anual del salmón, entregando reconocimientos a la trayectoria empresarial, innovaciones y relación con la comunidad, con ingresos por exportaciones que en promedio aumentan un 38,7% cada año.

“El desarrollo de la salmonicultura en los últimos treinta años ha tenido un costo social muy grande para la región, con políticas públicas que la favorecen”, afirmó el dirigente.

Según Pacheco, es necesario que se transparenten las condiciones laborales de los trabajadores y las cifras de muertos ligados a la industria. Cada año, empresas –que actúan sin responsabilidad social- marginan a trabajadores que por enfermedad profesional quedan abandonados y excluidos del sistema laboral.

“Chile es miembro de la OCDE, que entrega directrices a las empresas multinacionales para ofrecer condiciones de trabajo decentes, proteger la salud y vida en el trabajo, pero la industria salmonicultura está lejos de cumplir, y las instituciones del Estado no ejercen su rol fiscalizador”, denunció.

John Hurtado, presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores del Salmón (Conatrasal), aseguró que nos interesa que la industria sea sustentable y opere con equidad. “Si la industria gana, que eso también se vea reflejado en los bolsillos de los trabajadores. Queremos una industria responsable, que no siga teniendo contratos por obra o faena, que respete a los derechos de las mujeres embarazadas y no las despida”.

MILLONES PARA EMPRESAS, POBREZA PARA TRABAJADORES

El volumen total de salmón Atlántico cosechado en Chile durante 2018 fue de 683.000 toneladas, 120.000 toneladas más (21%) que en 2017.

La industria salmón realizó exportaciones durante el 2018 por un valor de 5.000 millones de dólares (5 billones de dólares). El valor de las empresas salmonicultoras chilenas se ha casi triplicado entre el 2015 y 2018.

Estados Unidos es el principal mercado, al exportarse el 2018 un total de 169.663 toneladas netas,- aumentando el 21,2% con respecto al 2017-, y un valor de US$1.806 millones. Luego se ubica Japón con 142.960 toneladas (aumento del 8,5%) y del 1.065 millones (aumento del 5,3%), y Brasil, con 87.082 toneladas (aumento del 8,4%) y un valor de 581 millones.

El salmón chileno es el más vendido en Estados Unidos, copando el 56% de dicho mercado el 2018, y sigue en aumento. China aumentó sus envíos en un 53,2 % con 42.506 toneladas, y generó ganancias por US$284 millones durante el 2018.

El director del Centro Ecocéanos, Juan Carlos Cárdenas, aseguró que “en un contexto de millonarias ganancias y en pleno proceso de expansión territorial y productiva, la industria salmonera en Chile registra los mayores niveles de mortalidad de trabajadores a nivel mundial”.

Cárdenas precisó que los altos índices de mortalidad y accidentabilidad evidencian, de manera indesmentible, las precarias condiciones de seguridad laboral que impera en el segundo país productor y exportador de salmones de cultivo, los que se destinan a abastecer mayoritariamente al mercado norteamericano.

Del total de exportaciones de la región de Los Lagos, un 78,3% corresponde a las exportaciones de salmón, totalizando US$ 883,3 millones (aumento del 17% en comparación a igual trimestre del año 2017), lo que significa un incremento de retornos económicos de US$128,6 millones.

El Boletín Económico Coyuntural elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) con cifras del tercer trimestre del 2018, indica que los envíos de salmón a Rusia desde Los Lagos se duplicaron durante el 2018, alcanzando los US$96,1 millones en exportaciones, incrementándose en un 101,9%, y US$48,5 millones adicionales respecto al 2017.

Japón fue el segundo país en que más aumentó las exportaciones de salmón desde Los Lagos, con un alza de 26,6% respecto al mismo trimestre del año 2017, alcanzando los US$104 millones, con un aumento de US$21,9 millones de dólares adicionales.

Se exportaron desde Los Lagos a los Estados Unidos durante el tercer trimestre del año pasado, US$336,2 millones, lo que significa un incremento del 6%, lo que implicó US$18,9 millones adicionales.