Este lunes se inició el juicio oral por el crimen del profesor Nibaldo Villegas

En la apertura de los alegatos, el fiscal a cargo del caso, José Miguel Subiabre, entregó detalles del crimen del que se acusa a su pareja Johanna Hernández y el amante de ella, Francisco Silva.

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El profesor Nibaldo Villegas Gutiérrez “estaba total y completamente a merced de Johanna Hernández y Francisco Silva”, porque “nada ni nadie podía hacerlo reaccionar” después de ingerir el clonazepam con alcohol que le dio su todavía mujer legítima al momento del crimen y posterior descuartizamiento en Villa Alemana.

Lo anterior es parte de los alegatos de apertura del fiscal José Miguel Subiabre, al comenzar este lunes el juicio oral por el homicidio y descuartizamiento del profesor por parte de Johanna Hernández Vicuña (32), y su amante, Francisco Silva Hale (37).

De acuerdo a lo expuesto por el fiscal en el Tribunal Oral Penal de Viña del Mar, Silva compró el clonazepam, lo molió y lo guardó en un frasco, todo esto registrado en imágenes con su teléfono celular que posteriormente envió al aparato de Johanna Hernández.

Este clonazepam molido lo disolvió la mujer en alcohol que le dio a beber al profesor Villegas, quien quedó inconsciente. De hecho, según relató el fiscal, Hernández le tomó dos fotografías, una de su rostro, “dando cuenta del estado de inconciencia absoluta en que estaba”, y otra donde aparece tendido en una cama también en completa inconsciencia.

Las fotografías, que fueron borradas por los acusados, pero recuperadas por la PDI, son parte de las pruebas que presentará el fiscal para dar cuenta de un crimen “claramente planificado, no solo para cometerlo sino que para persistir en cada uno de los días que siguieron para poder realizar su conducta”.

FISCAL PEDIRÁ PRESIDIO PERPETUO

El fiscal Subiabre presentará más de 50 evidencias materiales, 26 testigos y 22 peritos para acreditar la participación de los dos acusados en el crimen que quedó al descubierto el 15 de agosto del año pasado.

Ese día, turistas que paseaban por la bahía de Valparaíso vieron un torso que flotaba en el mar. Quedaron en estado de shock. Posteriormente, se estableció que los restos correspondían al profesor Villegas, que estaba desaparecido desde el 9 de agosto, cuando se le vio por última vez con vida en Viña del Mar. Tenía 50 años. 

El 21 de agosto, la PDI detuvo a Hernández y Silva, tras lo cual quedó al descubierto la trama del cruel crimen. En la noche del 10 de agosto, la mujer simuló una velada romántica en la casa del profesor, lo que aprovechó para darle alcohol con clonazepam y dormirlo. Luego, llegó Silva y entre ambos lo descuartizaron en la cama de la víctima.

Después de terminar su macabra faena, cargaron el cuerpo desmembrado en el automóvil de un hermano de Silva y viajaron hasta Laguna Verde, en Valparaíso, para abandonar los restos en el sector Las Docas, arrojándolos a un acantilado y al mar. En el trayecto, Francisco Silva se detuvo en una estación bencinera y en un cajero de BancoEstado en Quilpué, donde giró dinero con la tarjeta de crédito de la víctima. 

La pareja siguió realizando sus labores normales, pero en la noche del martes 14 de agosto volvieron a Las Docas para terminar con el descuartizamiento, debido a que las piernas seguían unidas al tronco. Finalmente, arrojaron el torso de la víctima en otra playa y la corriente lo arrastró hasta el muelle Prat, donde apareció flotando el miércoles 15 de agosto.

Tras ser detenidos el 21 de agosto, se acabó el supuesto amor que ambos acusados se juraban y que los llevó a cometer el atroz homicidio. Comenzaron a culparse mutuamente y a simular locura, sobre todo Silva, que en todas las audiencias se meneó sin convencer a nadie, pero provocando la ira de los familiares de la víctima. Ambos están en prisión preventiva desde el 22 de agosto de 2018 y el 1 de febrero pasado, el juez Francisco Cerda Pérez dictaminó que los dos son imputables para enfrentar un juicio oral.

En la acusación, la fiscalía pidió presidio perpetuo calificado para Hernández por el delito de parricidio, ya que al momento del crimen aún era su cónyuge. De ser sentenciada a esa pena, la mujer deberá pasar un mínimo de 40 años tras las rejas antes de recibir cualquier beneficio penitenciario.

En el caso de Silva, la fiscalía solicitó presidio perpetuo simple por el delito de homicidio calificado. Esto implica un mínimo de 20 años de cárcel. Además, la fiscalía pidió una condena de cinco años de presidio menor en su grado máximo por el uso fraudulento de tarjeta de crédito.