Diamela Eltit: “Sin el trabajo no remunerado de la mujer el sistema neoliberal colapsaría”

La escritora y Premio Nacional de Literatura, a la luz del impacto del 8M, describe un indeseado enemigo interno dentro del movimiento feminista global, pero también proporciona las claves para eliminar un germen patriarcal que lleva siglos definiendo los roles de género desde un pilar endeble. “La impresionante riqueza del mundo sigue bajo el centro masculino y las mujeres contribuyen a esa riqueza”, advierte en el umbral del cambio.

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Cuando aún resuena el impacto que tuvo la masiva marcha del 8M, la escritora y Premio Nacional de Literatura 2018, Diamela Eltit, repasa el movimiento feminista, pero también proporciona las claves para eliminar un germen patriarcal que lleva siglos definiendo los roles de género desde un pilar endeble.

A lo largo de una carrera de tres décadas, la autora de “Lumpérica”, “Vaca sagrada” y otras obras en las que la desigualdad, la dominación masculina y del capital permean las relaciones del centro hacia los márgenes, ha sostenido cómo las viejas novelas chilenas anticiparon un país como el que vivimos hoy.

“Obras como “Patas de perro” de Carlos Droguett o “María Nadie” de Marta Brunet, de 1926, han trabajado contraseñas como el espacio hegemónico y de las élites donde se identifican colonizaciones que persisten hasta la actualidad”, dice sobre la historia del niño que nace con pies de perro para convertirse en el estereotipo de la exclusión familiar y social, en el caso del libro de Droguett y que plantea la misma diferencia que vive el disidente sexual, el anciano o el pobre.

La escritora reconoce en obras de Brunet cómo se plantea, ya en la primera mitad del siglo pasado, una variedad de mujeres bajo el peso del patriarcado que son cuestionadas incluso por sus pares cuando tratan de diferenciarse hacia el otro extremo. Reitera que estasson un reflejo a través de los tiempos de las mujeres chilenas que marcharon por la Alameda el Día Internacional de la Mujer.

“Suelen ser mujeres que rompen el eje de la psiquis al declararse más resueltas y que están despojadas de toda culpa. Mujeres solteras, autosuficientes y trabajadoras que tensan a otras mujeres que se encuentran cooptadas por el discurso opresor”, señala sobre ese “fuego amigo” que cruza el nuevo campo de batalla.

“FANTASMA DE LA COLONIZACIÓN”

Diamela Eltit cree que esta controversia nacida del corazón del movimiento feminista provoca que las mismas mujeres perpetúen siglos de opresión validando las voces masculinas que las han determinado históricamente relegándolas económica, política y culturalmente.

A veces, la autora describe al autoboicoteo como “un monstruo” y otras como “un Frankenstein”. Esta vez lo describe como “un fantasma de la colonización. Una ruta simbólica  por la que transita la subjetividad de la mujer y que genera un mundo cortado en dos, una monótona ecuación que divide el presente en seres superiores y mujeres”, plantea la escritora.

Al respecto, plantea “una descolonización de los imaginarios” y la opresión de los cuerpos de la mujer que, a la vez, sitúa a “lo masculino” en una altura necesaria para poder “escribir el otro género”.

“Es a las propias mujeres a quienes corresponde leer y desprenderse de las voces patriarcales que las habitan, desprenderse también del género que las cerca y las cautiva. Lo que propongo es el nacimiento de una etapa cultural de diferencias reconciliadas y un espacio humano diverso e igualitario”, convoca.

Desde su ámbito de lectura y escritura, ¿qué nuevos relatos y actores cree que están naciendo y dando sus primeros pasos a la luz de los cambios propuestos por la acción feminista?

-Pienso que todavía es prematuro leer linealmente las producciones literarias que se vienen gestando a la par del movimiento feminista, porque se trata de un tema complejo, tenso e histórico. Ahora desde la perspectiva neoliberal y su vértigo por transformar los dilemas en mercado, podría ser posible ver una racha de publicaciones de índole comercial. En otro registro, yo pienso que existe un conjunto de autoras y autores que está escribiendo zonas menos transitadas y más sorprendentes. Pero más que temáticas, lo importante es cómo estas se enfocan.

“Pienso que esta tercera ola feminista es importante. Literariamente no me parece demasiado interesante generar una letra meramente referencial y hasta literal. El trabajo literario no debería fundarse en reproducir la realidad sino más bien producir realidades mediante el poder del lenguaje. Desde luego, en el plano social siempre será interesante resignificar cada una de las instancias fundadas en dominaciones y discriminaciones”, remarca.

¿Qué cambios a nivel estructural cree aún faltan en la discusión de género?

-A mí me interesa el trabajo con el cuerpo. Me parece que existe una noción que apunta a una nueva política fundada en la apropiación del cuerpo, esta vez por las mujeres que lo portan. Yo pienso que hay que seguir la trayectoria del cuerpo y pensar ahora el cuerpo como sede de explotación laboral en los espacios públicos y privados. Por ejemplo, el trabajo de los cuidados familiares sin reconocimiento alguno por parte del aparato social, sin salario desde luego. Pero sin el  trabajo no remunerado de la mujer, el sistema neoliberal colapsaría enteramente.

“Otro asunto pendiente, es la discriminación laboral en los trabajos asalariados. Además hay que entender, con claridad absoluta, que la impresionante riqueza del mundo sigue bajo el centro masculino y las mujeres contribuyen a esa riqueza. Pero lo clave de este tema son las propias mujeres colonizadas por los mandatos masculinos. Ahí está el centro del dilema”, completa.

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