Claudio Valenzuela: “La tercera edad no está siendo considerada en un mundo que cambia”

El recordado comediante y actor regresa esta temporada dirigiendo la obra “El acompañamiento” y con un par de sorpresas bajo la manga. Una de ellas es este rescate de una obra argentina de los 80 que realza la importancia de cumplir los sueños respecto de la vida real. Ya sea el caso de un hombre que cree que canta como Gardel o los proyectos de un actor como el propio Valenzuela, enfrentado a un rol de otra década, revisitado desde la crítica.

1639

Un guión escrito durante la dictadura argentina acerca de la naturaleza de construir un sueño, a pesar del aplastante peso de la convención social, permanece intacto para remontarse en el Santiago del 2019.

Obra del dramaturgo Carlos Gorostiza, “El Acompañamiento”, reúne a los actores chilenos Gregory Cohen y Javier Mora bajo la dirección de Claudio Valenzuela -el mismo que protagonizó la pieza hace 25 años- para ilustrar quién está más perdido: un hombre confinado a la espera de los músicos que le permitirán cumplir su fantasía de ser cantante o el amigo que, por solicitud de su familia, trata de llevarlo de nuevo a la realidad.

El contexto original del texto (realizado colaborativamente durante la iniciativa “Teatro abierto” en 1981 por autores, artistas y técnicos argentinos bajo un solo tema común: la libertad) tiene una sospechosa similitud con los años que corren, cree el director.

Situaciones análogas donde la insatisfacción se opone a una aparente autonomía en la que creemos estar al umbral de todo, pero apresados por el consumo, la rutina y responsabilidades adquiridas. “Este brutal sentimiento de hastío por la vida, de esclavitud, nos resulta, a ratos, muy complejo superar. Con este dramático como adverso punto de partida, la obra genera un ambiente propicio para hablar de los sueños y de cómo uno de los personajes busca abandonarlo todo, para dedicarse a su verdadera pasión: el canto”, señala el recordado actor que interpretaba hace 20 años a un barman afeminado más conocido como “El Cochiguaz”.

Sobre, el rol del “Tuco”, este hombre de la tercera edad obsesionado con realizarse en el ocaso de su vida, Gregory Cohen, el actor que lo interpreta, agrega que la búsqueda de la liberación puede ser el fin último de la existencia. “Por alguna razón oscura, para ciertas personas, la vida se va convirtiendo, desde temprano, en un proceso obsesivo de búsqueda. Búsqueda de hallazgos predecibles, pero también insólitos: derrumbe de mitos, aparición de secretos, de talentos impensados, etc. En ese sentido, ‘El Tuco’ posee esta obsesión que se agudiza especialmente, pues navega entre una libertad simulada y una libertad sublime”, señala acerca de la vida del obrero común y de la vida ideal de un hombre corriente que cree que canta como Carlos Gardel.

Sobre la vida real y la vida soñada, el actor de “El Blues del Orate”, señala que todos los seres humanos viven revolcándose entre uno y otro extremo. Sin embargo, algunos prefieren anclarse en uno de ambos polos pues es imposible servir a una sola cosa. “Aunque los recursos y habilidades, los talentos de los niños, jóvenes y mujeres de todo origen social, son infinitos; las jaulas son las jaulas y necesitamos el alpiste para sobrevivir”, advierte el dramaturgo y académico de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

PROTAGONISTA HACE 25 AÑOS

“El Acompañamiento”, que será presentada el viernes 26 y sábado 27 de abril en el Teatro Bellavista, Dardignac 0110, fue estrenada en Chile en 1994, cuando el propio dramaturgo Carlos Gorostiza, cedió los derechos a Valenzuela, quien la protagonizó en aquel entonces.

El director recuerda que era una época no muy lejana, pero muy distinta. Sin internet, sin inmediatez ni urgencia en la comunicación.

“Una época en que se creía que, de existir algo como internet, eso iba a significar de inmediato una especie de libertad total. Al igual que sucede en la mente del ‘Tuco’, eso existe en una apariencia. Él quiere cantar, pero lo tiene prohibido y hay una especie de represión y censura. Es una sensación que podemos proyectar en la búsqueda de lo que más deseamos hacer. Una búsqueda, artística o no, de algo que no tenga que ver necesariamente con el éxito económico o el poder. En el fondo, es la realización respecto a una capacidad a un deseo que queremos desarrollar”, plantea.

ADAPTACIÓN DE “UN DIOS SALVAJE”

Para el resto del semestre, Claudio Valenzuela anticipa otro par de proyectos para poner atención. El primero es una reversión del ácido clásico de Yasmina Reza, “Un Dios salvaje”. Texto que ha visto un par de adaptaciones en nuestro país y que el 2011 fue llevada al cine por Roman Polansky. La comedia negra pondrá al actor bajo la dirección de Christian Villareal (“El amor de Eloy”) en el Teatro del Centro Cultural Las Condes. Le sigue un complejo y arriesgado acto de revisionismo psicológico de su célebre personaje en el que, Claudio Valenzuela es interpelado por “El Cochiguaz” con un psiquiatra de por medio.

-¿En algún momento, esta historia deja espacio para expresar el lugar de la tercera edad en una sociedad para la cual sus deseos de toda la vida, no valen más que los de un joven?

-Aunque no nos metemos directamente con esa crítica, sí es un hecho que el mundo ha llevado a un cambio de las relaciones generacionales. Los adultos como uno quieren vivir sus momentos y eso es algo difícil por muchas circunstancias. Por costumbres atávicas de ayer y de hoy, pero también por otras recientes. Pasa que sí, se cuestiona acá la aparición de un estado alterado en un par de personas a punto de jubilar. Un juicio alterado por una ilusión muy profunda. Creo que hoy día la gente, de otras edades, no tiene mucho interés en temáticas relativas a la gente mayor.

“En un momento eso se refleja en el trato de la hija de uno de los personajes que le responde  irrespetuosamente. Eso es algo que en nuestros tiempos no pasaba. Era imposible. El respeto por la gente mayor era algo que se cultivaba… pero como te digo, el mundo ha cambiado muchísimo, pero pese a ello, esta obra de casi cuatro décadas sigue siendo vigente. Estos cabros más jóvenes, ¿cómo los llaman hoy?, ¿minions?, ¿millennials?… tienen otra vida. Otros códigos, otro acceso a la información, otro tipo de conversación y relación con lo presencial y lo virtual. En ese escenario, la generación adulta y de la tercera edad están luchando por aprender y adaptarse, pero no está siendo considerada en el cambio. La tienen difícil en este mundo tan fugaz”, completa.

COORDENADAS

-Obra: “El Acompañamiento”.

  • Teatro Bellavista, Dardignac 0110.
  • Viernes 26 y Sábado 27 de abril: 22:30.