Dobra Lusic es la candidata de La Moneda para integrar la Corte Suprema

La magistrada que hasta marzo pasado presidió la Corte de Apelaciones de Santiago, es reconocida por su rigurosidad en la indagatoria y estudio de las causas como en su imparcialidad para resolverlas.

291

En la quina que el Gobierno presentará al Congreso para determinar quién ocupará el lugar del ministro Milton Juica una vez que este se retire de la Corte Suprema, figura el nombre de la expresidenta de la Corte de Apelaciones de Santiago, Dobra Lusic.

La magistrada es la carta por la que se jugará el Ejecutivo en el Senado cuando se someta a consideración la propuesta para llenar la vacante que se abrirá cuando el juez se jubile tras cumplir 75 años.

“Es una jueza de larga trayectoria, muy rigurosa en sus actuaciones, respetada por sus pares y de reconocida independencia”, señaló a El Mercurio el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Hernán Larraín, al comentar el nombramiento que se conoció el jueves.

La autoridad subrayó también que la candidata de La Moneda sea una mujer, ya que “resultaba importante para seguir avanzando en la equidad de género en instancias superiores de autoridad”.

Dobra Lusic fue presidenta del tribunal de alzada capitalino hasta marzo pasado, cuando asumió el ministro Javier Moya para el año judicial 2019, y tuvo que pronunciarse sobre la publicación de La Tercera que señalaba que la Corte había acogido la demanda de los denunciantes de Fernando Karadima contra el Arzobispado.

“Lo que está claro es que no hay fallo. Se informó por el ministro presidente de la sala que no se había dictado sentencia, no existe siquiera un proyecto de fallo”, dijo entonces.

La jueza ha participado en diversos fallos como ministra del tribunal de alzada capitalino sobre investigaciones de alta connotación pública, como los casos de Rodrigo Anfruns Papi, Rigg’s, y otros relacionados con causas de derechos humanos, como la Operación Colombo.

Según el Artículo 78 de la Constitución, para que Lusic llegue al máximo tribunal del país deberá obtener el máximo de votos en el Senado, corporación a la que le corresponde ratificarla con dos tercios de los votos a favor o desechar su nombramiento.

En caso de no lograrlos, la Corte Suprema deberá completar la quina proponiendo un nuevo nombre, aunque en este caso parece no contar con objeciones de parte de los partidos con presentación parlamentaria en la Cámara Alta.