Estudio: Residuos radiactivos atrapados en glaciares podrían contaminar alimentos

La explicación de esto es que cuando los elementos radiactivos caen bajo la forma de nieve y se posan en el hielo, forman sedimentos más pesados que se acumulan en los grandes bloques que cuando se derriten pueden llegar a los ríos y esa agua al riego y animales que la beban.

118

“Esto prueba que nuestra herencia nuclear no desaparece, sigue allí”, sentenció la investigadora Caroline Clason, de la universidad de Plymouth, al alertar de los posibles estragos que pueden llegar a generar los residuos radiactivos atrapados en glaciares, una vez que éstos se derritan.

Un equipo internacional de científicos que integra la académica, analizó la presencia de componentes nucleares en los sedimentos de superficie de los glaciares del Ártico, en Islandia, de los Alpes, del Cáucaso, de la Antártida y del oeste de Canadá.

El análisis de los investigadores abarcó 17 sitios donde el material radiactivo se concentró tras pruebas nucleares realizadas en los últimos 60 años, y que en muchos de ellos se encontraron concentraciones 10 veces superiores a los niveles hallados en otros sectores.

“Son los niveles más elevados medidos en el medio ambiente fuera de las zonas de exclusión nucleares”, explicó Clason, al alertar que esos restos derivados de accidentes nucleares civiles o de ensayos militares, que están en los glaciares del mundo podrían generar un efecto nocivo al liberarse por el derretimiento vinculado al calentamiento global.

La explicación de esto es que cuando los elementos radiactivos se desprenden a la atmósfera, caen en tierra por las lluvias ácidas, y pueden ser absorbidos por las plantas y los suelos, pero cuando caen bajo la forma de nieve y se instalan sobre el hielo, forman sedimentos más pesados, que se acumulan en los glaciares.

Por ejemplo, indicó la experta de la universidad de Plymouth, el accidente de Chernobil en 1986 provocó nubes radiactivas con cesio, que provocó luego lluvias ácidas y contaminaciones en Europa del Norte.

“Cuando (los elementos radiactivos) caen bajo la forma de lluvia, como luego de Chernobil, se evacúan, es un fenómeno puntual. Pero bajo la forma de nieve, esto queda en el hielo durante décadas, y con el derretimiento de los glaciares por el calentamiento, terminan en los ríos”, apuntó.

Su equipo también detectó algunos desechos de Fukushima, pero gran parte de los elementos desprendidos en este accidente generado por el tsunami de 2011 no se amontonaron aún en los sedimentos grandes bloques de hielo, señaló.

En varios sitios los investigadores hallaron rastros de ensayos militares de armas nucleares. “Son ensayos que comenzaron en los años 1950 y 1960, cuando se desarrollaba la bomba”, indicó Caroline Clason.

“Al estudiar una muestra de sedimentos, vemos claramente un pick en el momento de Chernobil, pero también uno relativamente preciso alrededor de 1963, periodo intenso de ensayos nucleares”, acotó.

CONTAMINACIÓN DE LOS ALIMENTOS

Con el calentamiento y el derretimiento, la investigadora se alarmó en particular por el ingreso a la cadena alimentaria de uno de los residuos potencialmente más peligrosos, el americio, que se obtiene con la degradación del plutonio y que tiene una media vida de 400 años (contra 14 años para el plutonio).

“El americio es más soluble en el medio ambiente y emite más radiaciones alfa”, señaló la científica, subrayando que aunque existan pocos datos sobre la contaminación de la cadena alimenticia, el americio es sin ninguna duda “particularmente peligroso”.

Esta actividad nuclear podría también convertirse en una de las marcas del antropoceno, la era geológica iniciada con la llegada del ser humano a la Tierra.