No hubo dolo: Fiscalía desiste de juicio contra padre de niño que murió olvidado en auto

Se llegó a esta salida alternativa, considerando el informe de autopsia del menor, que su progenitor, Víctor Fuentes Norambuena, nunca tuvo la intención de provocar su deceso y que el dolor personal y familiar que le ha significado es castigo suficiente.

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La Fiscalía de Ñuñoa ofreció este martes la suspensión condicional del proceso contra el padre que olvidó en un automóvil a su hijo de 2 años y medio, quien murió deshidratado al no tener ventilación en un día en que la máxima alcanzó los 29°C.

En la audiencia que se realizó en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago, el ente persecutor optó por plantear esta salida alternativa a Víctor Fuentes Norambuena (31), quien estaba imputado por cuasidelito de homicidio.

Para llegar a esta suspensión condicional, que fue refrendada por el tribunal, resultó fundamental el informe de la autopsia al niño, que arrojó que se trataba de un delito culposo, es decir, no hubo intención de causar la muerte al pequeño que el 7 de diciembre de 2017, mientras dormía en su silla, fue dejado por su progenitor un rato mientras él iba a su oficina.

Entre quehacer y quehacer el hombre, quien iba a llevar al niño a la sala cuna, olvidó que su hijo seguía en el auto y advirtió su presencia cuando ya se retiraba de sus labores como contador del Colegio San Agustín de Ñuñoa y no había nada que hacer porque ya había fallecido.

El acuerdo alcanzado entre las partes subraya que entre las condiciones que debe cumplir este papá es someterse a tratamiento psiquiátrico y no cometer delitos por el plazo de un año.

Según el informe del Servicio Médico Legal (SML), la causa de muerte fue un golpe de calor junto con una deshidratación extrema y severa, provocada por las condiciones de encierro y falta de oxigenación en el vehículo. Además, la temperatura máxima de ese día fue de 29°C.

La fiscalía tomó en cuenta también la pena natural que sufrió el imputado, esto es, el dolor por la pérdida de su hijo tras abandonarlo para dedicarse a sus labores habituales en el colegio.

Ese dolor lo estimó como suficiente castigo, ya que la familia completa también ha debido recomponer sus vidas y para eso ha recibido tratamiento psicológico. Su esposa y madre del pequeño nunca lo abandonó porque comprendió que no hubo una intención de provocar tal sufrimiento al núcleo familiar.