Eurocámara aprueba controvertida reforma de derechos de autor en la UE

La reforma europea, adoptada este martes, busca adaptar a la era digital una legislación de 2001, cuando los sitios como el popular YouTube ni existían, pero ¿cuál es su alcance?

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La Eurocámara aprobó este martes la reforma europea de derechos de autor, una medida debatida bajo una fuerte presión de sus partidarios, como medios y artistas, y detractores, como los gigantes del sector digital y los partidarios de un internet libre.

Por 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones, los eurodiputados adoptaron en Estrasburgo, Francia, esa reforma que busca adaptar a la era digital la legislación adoptada en 2001, una época en la que la plataforma de videos YouTube todavía no existía.

“Por primera vez, Europa tiene reglas comunes claras”, se felicitó el vicepresidente de la Comisión Andrus Ansip, quien, en respuesta a los temores sobre la libertad en internet, destacó que la futura directiva cuenta con “garantías claras sobre la libertad de expresión”.

La adopción de una especie de censura en la red era de hecho uno de los temores de los opositores a la reforma, como la única eurodiputada pirata, la alemana Julia Reda, para quien este martes representa una “jornada negra para la libertad en internet”.

El ponente del texto, el diputado democristiano alemán Axel Voss, defendió durante el debate previo que la reforma planteada por la Comisión Europea en septiembre de 2016, lograba un “equilibrio entre los derechos de autor y la libertad de opinión”.

Para los partidarios de la reforma, esta les permitirá percibir una retribución más justa de los gigantes de internet como Google o Facebook por los ingresos publicitarios que obtienen por la difusión de obras de artistas y editores.

“Es una victoria histórica para los creadores europeos que podrán ejercer sus derechos y recibir una remuneración justa de plataformas como YouTube”, se congratuló la Agrupación Europea de Sociedades de Autores y Compositores (Gesac).

Si el Consejo de la UE, que representa a los 28 integrantes, aprueba también el texto el 9 de abril, los países del bloque tendrán dos años para transponerlo en su legislación nacional tras su publicación en el Diario Oficial de la UE.

¿QUÉ CONSECUENCIA PARA LA PRENSA?

El conocido como Artículo 11 -que en el texto definitivo se convirtió en el 15- prevé la creación de una “derecho afín” o “derecho conexo” de los derechos de autor para la prensa.

Su objetivo es que plataformas como Google News o Facebook remuneren mejor a los medios de comunicación (diarios, revistas, agencias) por los artículos que utilizan de ellos.

Los editores de prensa negociarán con estas plataformas cómo pueden utilizarse y a qué precios sus artículos, protegidos durante dos años. También pueden renunciar a este derecho.

Los hipervínculos que comparten los internautas entre sí o las “palabras aisladas” para describir su contenido estarán exentos de cualquier obligación respecto a los derechos de autor.

Los “snippets”, “extractos muy cortos” de los artículos, también quedarían fuera del campo de aplicación, si bien la directiva no define su número de palabras.

Esto deja un cierto margen de interpretación a las diferentes capitales, cuando inicien la transposición del texto en su legislación nacional.

¿Y PARA YOUTUBE Y OTRAS PLATAFORMAS?

El Artículo 13 -que se convirtió en el 17- busca reforzar la posición de negociación de los artistas y titulares de derechos ante las plataformas que usan sus contenidos.

La legislación responsabiliza jurídicamente a estas plataformas, como YouTube o Tumblr, de los contenidos que albergan, incitándolas a obtener licencias de los titulares de los derechos.

Para diferenciar los contenidos, entre aquellos con derechos de autor y el resto, una solución sería el uso de filtros de carga automáticos, como ya hace YouTube con Content ID.

Pero los partidarios de un internet libre, especialmente numerosos en Alemania, temen que estos filtros impliquen una especie de censura en la red.

Esos algoritmos, en su opinión, no serían capaces de distinguir entre el contenido que violaría los derechos de autor y el contenido que lo respeta, por ejemplo caricaturas o parodias.

Las pequeñas empresas o las startup estarían exentas si cumplen tres criterios: menos de tres años de existencia, menos de 10 millones de euros de volumen de negocio y menos de cinco millones de visitantes únicos al mes.

¿CÓMO REACCIONARÁN LOS GIGANTES DE INTERNET?

La gran incógnita por el momento es la reacción de las plataformas a la nueva directiva, si bien Google, propietaria de YouTube, ya indicó que se implicaría en la aplicación del texto.

El grupo estadounidense indicó hace algunas semanas que la frecuentación de los sitios de información, en caso de adopción de la directiva, se reduciría en un 45%.

Este gigante de internet también ha probado recientemente el impacto de la reforma en la UE, proponiendo en algunos casos resultados de búsqueda en los que faltaban titulares o fotos, como si hubiera habido problemas de descarga.

Este invierno, Google llevó a cabo una campaña activa contra el Artículo 13, movilizando a los youtubers en su sitio dedicado a compartir imágenes y amenazó con bloquear millones de videos.

España y Alemania ya intentaron en el pasado imponer un derecho conexo. En el primer caso, Google News respondió retirándose de ese mercado, mientras que, en el segundo, se espera todavía que la justicia europea se pronuncie sobre él.