Estado Islámico responde con su primer ataque tras la caída de su “califato” en Siria

Según el Consejo Militar de Manbij, que forma parte de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), hombres armados abrieron fuego y mataron a siete de sus miembros en un puesto de control el lunes por la noche.

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Siete combatientes de las fuerzas antiyihadistas kurdoárabes en Siria murieron en Manbij, informaron el martes responsables locales y una ONG, el primer ataque reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI) desde la caída de su “califato”.

Según el Consejo Militar de Manbij, que forma parte de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), hombres armados abrieron fuego y mataron a siete de sus miembros en un puesto de control el lunes por la noche.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) confirmó este balance. Otros tres combatientes de estas fuerzas kurdoárabes resultaron heridos, según la misma fuente.

El EI reivindicó este ataque en un mensaje publicado en su cuenta de Telegram.

“Los soldados del califato atacaron un puesto de control” de las FDS “y les hicieron frente con ametralladoras”, según el texto.

Se trata del primer ataque del EI contra las fuerzas antiyihadistas apoyadas por Estados Unidos desde la caída de su “califato” el sábado en Baghuz.

“Tras la victoria contra el EI, entramos en la era de las células durmientes”, declaró a la AFP el portavoz del Consejo Militar de Manbij, Sherfan Darwich.

Estas células “están activadas para perpetrar ataques pero nosotros pondremos fin a sus operaciones”, añadió.

Es el peor ataque contra Manbij desde el reivindicado por el EI en enero, en el que murieron 19 personas, cuatro de ellas estadounidenses de la coalición antiyihadista, según el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.

El grupo ultrarradical, que ya se atribuyó varios ataques contra esta localidad, hizo un llamado a cargar contra las fuerzas kurdas para “vengarse”.

Manbij fue uno de los bastiones del EI en Siria antes de ser controlado por las FDS. 

Según el OSDH, cientos de combatientes de las FDS perdieron la vida en Siria desde agosto en ataques atribuidos a células durmientes del EI.