Al cardenal Ezzati se le imputan cuatro casos de encubrimiento

Además, en la indagatoria de la Fiscalía Regional de O’Higgins han surgido nuevos antecedentes en los últimos seis meses de otras situaciones similares que complicarían al arzobispo emérito de Santiago.

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El ahora arzobispo emérito de Santiago, Ricardo Ezzati, es investigado por el eventual encubrimiento de cuatro casos de presuntos abusos sexuales cometidos por miembros de la iglesia católica de la capital.

La información aparece este martes en El Mercurio, que también consigna que en la indagatoria de la Fiscalía Regional de O’Higgins han surgido nuevos antecedentes en los últimos seis meses de otras situaciones similares que complicarían al cardenal.

Los últimos están contenidos en la declaración del presbítero Tito Rivera, indagado por un supuesto caso de abuso sexual en la Catedral Metropolitana, y que este martes nuevamente está citado por la fiscalía. La primera declaración del presbítero está ya reservada.

La conducta que se pesquisa puntualmente es la del número 4° del artículo 17 del Código Penal, que se refiere a la “protección” de quienes han cometido estos ilícitos.

Además del caso de Rivera, el cardenal es indagado por los casos del excanciller del arzobispado Óscar Muñoz, del sacerdote Jorge Laplagne y una eventual arista del caso Karadima. 

El denunciante de Rivera sindica a Ezzati y también al excanciller del arzobispado (Muñoz, investigado por abuso sexual y estupro) como “quienes habrían tenido conocimiento de los hechos ocurridos en 2015” en la Catedral. En una demanda indemnizatoria por $350 millones, dice que Ezzati “le dijo que oraran por el cura” y le habría dado $30 mil.

En el caso de Muñoz, al cardenal se le atribuye haber incumplido con su obligación de iniciar la indagatoria en cuanto tomó conocimiento del hecho, porque cuando el excanciller le cuenta la situación, él no abre investigación, sino que lo manda a asesorarse, según los antecedentes reunidos en la indagatoria.

Mientras que en el del expárroco Laplagne -quien fue removido de su cargo mientras se desarrolla una investigación canónica en su contra-, el 22 de octubre de 2018 reconoció a la fiscalía reuniones con Ezzati en las que este le decía que lo estaban investigando. Citas que, según él, se registraron entre 2011 y 2015.

“En 2011 me llamó Ezzati, el 8 de marzo. Me contó de la denuncia, así me enteré. Como estaba nombrado párroco para la parroquia Cristo Resucitado, me dijo que eso seguiría así y que (Raúl) Hasbún me tomaría la declaración. Él no se reunió conmigo hasta 2015, para darme avances”, dijo Laplagne.

Y en su declaración relató, además, que “Ezzati sacó una carpeta, la abrió y me dijo que llegó al Arzobispado una denuncia por abuso sexual. Me fue leyendo algunas cosas (…) que yo habría abusado de él, pero el cardenal no me describió los abusos. El denunciante pedía que no me enviaran a ninguna parroquia donde hubiera jóvenes”. 

La investigación previa contra el sacerdote terminó en 2015, y luego hubo nuevas conversaciones con Ezzati hasta junio de 2018, según Laplagne. “Con Ezzati hablamos sobre el término de la investigación. Creo que por ahí, por el 2015 o 2016, me dijo que no me preocupara más, porque la indagación se encontraba cerrada, que los hechos se habían considerado inverosímiles”.

El investigador eclesiástico en este caso fue el sacerdote Raúl Hasbún, quien recomendó el archivo, y a quien luego Ezzati le pidió el cierre del caso. “Mi superior que estaba atento a la investigación, Mons. Ricardo Ezzati, fue quien me hizo llegar la solicitud de cerrar la investigación a través de un documento que me llegó con Óscar Muñoz”, dijo en su declaración Hasbún.

Sobre el caso Karadima, la fiscalía tiene indagaciones en curso.