Día de la Mujer: El desafío de hacer visible lo invisible

Las mujeres debemos hacer visibles las desigualdades que al parecer aún no son del todo evidentes, guiando a quienes nos rodean a través del diálogo y la propia experiencia de vida. Los hombres deben participar de ese diálogo y contribuir a la lucha respetando a las mujeres que les rodean, trabajando con ellas en la construcción de una sociedad más justa.

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• Carla Hernández, académica del Departamento de Física, Usach.

A pesar de que la lucha por reivindicar los derechos de la mujer y su rol en la sociedad tiene una larga tradición en la historia contemporánea, convirtiéndose en un importante movimiento social, aún existe desconocimiento y desacuerdos en el tema.

Hay quienes opinan que las diferencias entre los roles que mujeres y hombres cumplen dentro de la familia o el trabajo, no son algo social o culturalmente construido, sino algo natural e incuestionable. Pensemos rápidamente en algunos casos. Cuando los hijos están de vacaciones sin alguien que los cuide ¿quién se lleva, generalmente, a los niños al trabajo? Y cuando se enferman, ¿quién falta a su trabajo para cuidarlos?

Es inevitable preguntarse entonces qué tan (in) visibles son las desigualdades a las que nos enfrentamos las mujeres en la actualidad y por qué es importante insistir en este tema al conmemorarse el Día Internacional de la Mujer.

Resulta difícil creer que aún hay países donde las mujeres no tienen los mismos derechos cívicos que los hombres o no pueden optar libremente al trabajo, salud y educación. Chile no es la excepción. Como ejemplo, de acuerdo a un estudio realizado por el PNUD en 2018, no solo hay menor participación femenina en el mercado laboral de nuestro país, sino que también existen diferencias en el sueldo que reciben hombres y mujeres al ejercer un mismo cargo, a pesar de existir una ley que resguarda el derecho a la igualdad en las remuneraciones (Ley Nº 20.348).

A la vez, son las mujeres las que mayormente trabajan con subcontratos y tienen menos oportunidades para acceder a ofertas laborales debido a desventajas en su formación desde temprana edad por una educación también desigual. Los resultados de pruebas estandarizadas como PISA así lo confirman. Las principales brechas en cuanto a conocimiento y desarrollo de competencias se presentan en áreas de ciencia y matemática, limitando las posibilidades de las niñas para acceder posteriormente a cursar carreras especializadas en innovación científica y tecnológica con gran potencial de impacto socioeconómico.

¿Qué podemos hacer frente al tema? Por una parte, las mujeres debemos hacer visibles las desigualdades que al parecer aún no son del todo evidentes, guiando a quienes nos rodean a través del diálogo y la propia experiencia de vida. Por otra parte, los hombres deben participar de ese diálogo y contribuir a la lucha respetando a las mujeres que les rodean, trabajando con ellas en la construcción de una sociedad más justa.

A la vez, se requiere más apoyo para realizar investigación en relación a factores que influyen en el aprendizaje de las niñas, en su baja percepción de autoeficacia en comparación con la de sus compañeros y  en las decisiones vocacionales que determinan sus expectativas para la vida adulta.

Por ejemplo, actualmente investigamos junto a profesores de física de enseñanza media formas de promover en las aulas diversas prácticas que faciliten la participación femenina y mejoren su percepción de autoeficacia en ciencia. Para ello, también ha sido necesario un proceso previo de reflexión docente que facilite la incorporación de la perspectiva de género en la propia práctica, enriqueciéndola. En otro estudio, de carácter interinstitucional sobre retención de mujeres en carreras de ingeniería, hemos identificado que las temáticas de género están aún en un nivel discursivo muy alejado de la política y organización de las instituciones de educación superior, sin mayor impacto en la toma de decisiones respecto a la formación. Iniciativas como estas nos invitan a desarrollar nuevas acciones colaborativas que contribuyan a superar las desigualdades implícitas y explícitas, y a difundir los resultados que se obtengan para visibilizar la existencia de brechas en diversos contextos.

Conmemoremos este Día de la Mujer realizando un trabajo conjunto para reivindicar nuestros derechos hasta que lo invisible sea visible, y se haya logrado normalizar la igualdad como tema en todos los discursos y aspectos de la vida cotidiana.

• Carla Hernández, académica del Departamento de Física, Usach.