Cardenal francés condenado por ocultar casos de pederastia presentará su dimisión al Papa

El tribunal correccional de Lyon lo declaró culpable de no haber denunciado los abusos cometidos por un cura de su diócesis, Bernard Preynat, contra niños boy scouts, entre 1980 y 1991, pese a que una de las víctimas le contó lo sucedido en 2014.

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El cardenal y arzobispo francés Philippe Barbarin, una de las principales figuras de la Iglesia católica francesa, anunció que presentará su dimisión al Papa tras ser condenado el jueves a 6 meses de cárcel con suspensión de pena por no haber denunciado a un cura pederasta.

“He decidido ir a ver al Santo Padre para presentarle mi dimisión. Me recibirá dentro de unos días”, indicó ante la prensa el arzobispo de Lyon tras haber “tomado nota de la decisión del tribunal”, a la que va a apelar.

El tribunal correccional de Lyon lo declaró culpable de no haber denunciado los abusos cometidos por un cura de su diócesis, Bernard Preynat, contra niños boy scouts, entre 1980 y 1991, pese a que una de las víctimas le contó lo sucedido en 2014.

Arzobispo de Lyon desde 2002 y cardenal desde 2003, Philippe Barbarin, de 68 años, es la más alta autoridad de la Iglesia católica condenada en Francia en relación con casos de abusos a menores.

Otras dos figuras de alto rango de la Iglesia católica en Francia han sido condenadas por haber encubierto casos de pederastia: el obispo de Bayeux-Lisieux, Pierre Rican, en 2001, y el exobispo de Orléans, André Fort, el año pasado.

“OBLIGACIÓN DE DENUNCIAR”

En su veredicto, la corte reprochó al prelado de haber “decidido en conciencia” no decir nada a la las autoridades judiciales “para preservar la institución a la que pertenece”. Barbarin no estuvo presente en el tribunal para escuchar su sentencia.

Sus abogados anunciaron inmediatamente que apelarán la sentencia. “La motivación del tribunal no me convence. Por lo tanto, vamos a apelar esta decisión a través de todas las vías de derecho existentes”, dijo Jean-Félix Luciani.

Sus cinco coacusados -exmiembros de su diócesis- fueron declarados inocentes, ya sea porque los presuntos delitos prescribieron o porque no pudieron ser comprobados.

Pero para la corte, Barbarin, que conocía el pasado del cura desde al menos 2010, debía haber acudido ante la justicia. “La obligación de denunciar se imponía”, afirmaron los magistrados.

Este caso salió a la luz en 2015 después de que varias víctimas, ex niños scouts, decidieran salir del silencio y emprendieran acciones legales contra Preynat, que será procesado en un juicio aparte. También presentaron una denuncia contra Barbarin por no haber acudido a la justicia, pese a que estaba al tanto de los hechos.

“¡UN SÍMBOLO EXTRAORDINARIO!”

“La responsabilidad y la culpabilidad del cardenal fueron demostradas con esta sentencia. ¡Es un símbolo extraordinario!”, celebró Yves Sauvayre, uno de los abogados de las partes civiles.

El resultado de este juicio, que comenzó en enero, era muy esperado en Francia y el escándalo de los abusos cometidos en la diócesis de Lyon se convirtió en el tema de una película que se encuentra actualmente en cartelera.

“No veo de qué soy culpable”, había dicho Barbarin ante el tribunal el 7 de enero. “Nunca traté de esconder y mucho menos encubrir estos hechos horribles”.

Francois Devaux, uno de los demandantes y cofundador de una asociación de víctimas, celebró este veredicto al que considera como “una gran victoria para la protección de los niños”. Devaux fue una de las 85 víctimas del sacerdote Preynat.

El cardenal español Luis Ladaria Ferrer, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en Roma, debía también haberse sentado en el banquillo, pero el Vaticano invocó su inmunidad. 

Las víctimas acusaban al español de complicidad puesto que Barbarin le había consultado sobre el caso del cura en 2015 y Ladaria le aconsejó que lo apartara de su cargo discretamente.

El mes pasado en una cumbre contra la pederastia de los curas, el Papa Francisco se comprometió a tomar “medidas concretas y eficaces” contra esa “plaga” que ha desacreditado la milenaria institución.

La Iglesia católica atraviesa una profunda crisis de credibilidad tras la revelación de escándalos de pederastia en Estados Unidos, Europa, Chile y Australia.