El Estado Islámico resiste en su último reducto en Siria frente a las fuerzas kurdo-árabes

Las Fuerzas Democráticas Siria (FDS) prevén anunciar su victoria sobre el EI “en los próximos días”, pero los yihadistas, atrincherados en el pueblo de Baghuz, en menos de medio kilómetro cuadrado, libran una feroz resistencia.

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Unos pocos yihadistas defendían este domingo con obstinación lo poco que queda del “califato” del Estado Islámico (EI), atrincherados en un reducido sector en el este de Siria en donde impiden a los civiles huir de la ofensiva de las fuerzas kurdo-árabes apoyadas por la coalición internacional.

Las Fuerzas Democráticas Siria (FDS) prevén anunciar su victoria sobre el EI “en los próximos días”, pero los yihadistas, atrincherados en el pueblo de Baghuz, en menos de medio kilómetro cuadrado, libran una feroz resistencia.

Desde hace varios días, el presidente estadounidense Donald Trump promete una pronta derrota de la organización ultrarradical. Este domingo exhortó a sus aliados europeos a repatriar y juzgar a los centenares de yihadistas extranjeros detenidos en Siria por las FDS.

Pero en la provincia de Deir Ezzor, en la frontera con Irak, la última batalla contra el EI de las FDS no comienza, a pesar del apoyo de la coalición internacional liderada por Washington.

Los yihadistas plantaron un océano de minas y cavaron túneles para esconderse. Además, lanzan regularmente ataques kamikazes.

Este domingo, no muy lejos del frente, aviones sobrevolaban una base de las FDS, constató AFP.

“El EI cerró todas las calles” de su sector en Baghuz, declaró a AFP un portavoz de las FDS, Mustefa Bali, precisando que aún podría haber 2.000 civiles en el sector.

El grupo se encuentra rodeado “en unos centenares de metros cuadrados y tiene como rehén a cierta cantidad de civiles, que se rehúsa a liberar”, había indicado en su cuenta Twitter.

ESCUDOS HUMANOS

“Los civiles que se escaparon cuentan que el EI los utiliza como escudos humanos”, afirmó este domingo a la AFP un portavoz de la coalición internacional, el coronel Sean Ryan.

Desde principios de diciembre, unas 40.000 personas huyeron del sector, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). En su mayoría familiares de yihadistas, incluidos franceses, alemanes y sobre todo iraquíes, constató la AFP.

Los yihadistas del Estado Islámico lograron hacerse con importantes territorios de Irak y Siria muy rápidamente en 2014, tras lo que proclamaron un “califato”.

En él crearon su propia administración, ejecutaron y torturaron a los que no respetaban su fe y fomentaron atentados, incluso en el extranjero.

El anuncio de la victoria contra los yihadistas podría iniciar la retirada de los 2.000 militares estadounidenses desplegados en Siria, lo que inquieta a sus aliados.

CÉLULAS DURMIENTES

El fin del “califato” no será el fin del grupo EI. En Siria, los yihadistas están presentes en el vasto desierto central de Badiya y reivindican ataques a veces mortíferos perpetrados por “células durmientes” en las regiones controladas por las FDS.

Estos últimos meses, “varias células durmientes extranjeras fueron desmanteladas en múltiples regiones de Siria”, dijo Bali este domingo.

Si no hay una fuerza antiterrorista que opere de manera sostenida, los yihadistas del EI podrían reorganizarse en seis a 12 meses y “reconquistar territorios”, advirtió recientemente un informe militar estadounidense.

La batalla contra el EI representa el principal frente de la guerra en Siria que dejó más de 360.000 muertos y millones de desplazados y refugiados desde 2011.