Neuroarquitectura: ayuda a crear espacios eficientes y estimula las habilidades cognitivas

El arquitecto Víctor Feingold, CEO de Contract Workplaces, compañía especialista en diseño y construcción de espacios de trabajo, señala que se ha comprobado que “la arquitectura de los edificios puede mejorar la experiencia de las personas que viven, aprenden y trabajan en ellos”.

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El diseño exterior e interior de un edificio puede producir sensación de angustia o de felicidad, puede aburrir o estimular como también generar compromiso o indiferencia. En otras palabras, el entorno construido es capaz de cambiar la conducta de las personas, señalan los expertos.

“La arquitectura de los edificios puede mejorar la experiencia de las personas que viven, aprenden y trabajan en ellos”, explica el arquitecto Víctor Feingold, CEO de Contract Workplaces, compañía especialista en diseño y construcción de espacios de trabajo.

Tanto es así que arquitectos y neurocientíficos han mezclado conocimientos con el objetivo de diseñar espacios centrados en el funcionamiento del cerebro de sus ocupantes.

Feingold plantea que es así como surge la denominada Neuroarquitectura, “que se entiende como el entorno construido con principios derivados de las Neurociencias, ayudando de esta forma a crear espacios que favorezcan la memoria, la mejora de las habilidades cognitivas y la estimulación de la mente, evitando al mismo tiempo el estrés”.

A la hora de planificar el diseño interior de los lugares de trabajo, es fundamental tener en cuenta esta perspectiva, detalla. “Por ejemplo, mientras que los espacios con techos altos promueven el pensamiento conceptual, activan la sensación de libertad y la imaginación, los espacios bajos activan un estilo de pensamiento más concreto, enfocado y detallista. A su vez, los seres humanos preferimos las curvas y los contornos suaves porque instintivamente sentimos peligro ante los objetos afilados, por lo que las formas angulares benefician el estado de alerta y la concentración; mientras que las redondeadas, nuestra necesidad emocional de seguridad”.

ENCIERRO Y SOMATIZACIÓN

“Nuestra cabeza no está preparada para el encierro”, afirma el arquitecto. Es por eso que cuando el lugar de trabajo resulta opresivo desde lo arquitectónico las personas tienden a somatizar las consecuencias a nivel físico o mental.

Por eso sostiene que hay que “empoderar” a las personas a través del diseño del espacio físico, lo que favorece el aumento de la productividad, la innovación y la creatividad.

Según una encuesta de Gallup, el 77% de las personas no están comprometidas con su trabajo por causa de la falta de espacio en la oficina. En respuesta a esto, surgieron en los últimos tiempos diseños en sintonía con el espíritu abierto y colaborativo que buscan predicar hoy las empresas.

En ese sentido, el experto británico Philip Ross –creador de de las conferencias Worktech y CEO de Ungroup, grupo de empresas especializadas en el futuro del trabajo- considera que “el diseño corporativo está obligado a ofrecer soluciones a diferentes tipos de profesionales a fin de que encuentren allí un espacio de creatividad, concentración y reunión para desarrollar sus tareas, así como generar entornos agradables que se integren a la vida laboral e incluso, personal”.

Como ejemplo de esto, Ross cita el caso de la consultora KPMG, que creó en Londres un club de 1.300 metros cuadrados, desprovisto de escritorios y oficinas convencionales, y que dispone de bar, restaurante y terraza como espacios para que el personal pueda relajarse durante la jornada laboral.

Según el especialista, “la idea de este tipo de proyectos es que uno se sienta en una segunda casa”.

En sintonía con Ross, el estudio Workplace Powered by Human Experience, que encuestó a más de 7000 trabajadores en distintos países, concluyó que “el espacio de trabajo debe ofrecer una amplia gama de áreas innovadoras para satisfacer las expectativas de los empleados y atraer y retener talento”.

El 60% de los encuestados quiere estar más comprometido con su empresa, lo que afecta directamente su deseo de compartir conocimientos y de crecer dentro de su ámbito laboral, y el diseño de las oficinas deben ofrecer soporte para que eso suceda.