Renuncia clérigo de la Congregación para la Doctrina de la Fe por denuncia de acoso sexual

Se trata del sacerdote austriaco Hermann Geissler, sobre quien en 2014 pesó una investigación en la que finalmente reconoció esta práctica en contra de una joven monja de origen alemán.

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Un alto miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) del Vaticano, presentó su dimisión, después de ser acusado por una ex monja alemana de acoso sexual cuando era su confesor.

Se trata del sacerdote austriaco, Hermann Geissler, quien renunció a su cargo de la instancia garante del dogma católico y encargada de examinar los casos de abusos sexuales del clero.

“El padre Geissler tomó esta decisión para limitar los daños ya causados a la Congregación y a su comunidad”, explicó la Santa Sede en un escueto comunicado.

Si bien el texto se indica que el clérigo “afirma que la acusación en su contra es falsa” y “se reserva el derecho a presentar una posible demanda civil”, al término de un proceso canónico en 2014 el imputado recibió un aviso por su acoso a una joven religiosa.

Así lo informó el diario francés La Croix, al señalar que en aquella época el presbítero reconoció los hechos respecto de la víctima, Doris Wagner, filósofa y teóloga alemana de 34 años.

Ella explicó recientemente en Roma las agresiones sexuales y abusos que sufrió durante sus 8 años de vida religiosa, y difundió el video en las redes sociales.

La entonces monja germana contó haber sido violada por un cura en 2008, hechos que denunció a un superior en Roma y que, posteriormente, fue acosada por otro cura que pidió ser su confesor, que resultó ser el padre Geissler.

“Me tenía horas, arrodillada ante él, me decía que me amaba y que sabía que yo lo amaba también, y que si bien no podíamos casarnos, había otros medios”, explicó. Un día, narró, “trató de tomarme en sus brazos y besarme. Me asusté y salí corriendo”.

Cuando pidió que le cambiaran el confesor, su superiora dijo que estaba al corriente de que a ese cura le gustaban las jóvenes.

En 2012, tras abandonar la vida religiosa, Wagner denunció a ambos sacerdotes ante la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Quien la violó, que trabajaba en la secretaría de Estado de la Santa Sede, fue despedido del Vaticano pero siguió siendo cura en una comunidad en la que viven “numerosas monjas jóvenes”, acusó Doris Wagner.