Tres candidatas, tres visiones que se enfrentan para conducir RD

Ad portas de la elección que renovará la directiva del referente, este 25 y 26 de enero, Alejandra Millán, Catalina Pérez y Javiera Parada hablaron con La Nación de sus planes para consolidarlo como un partido que llegó para quedarse y proyectarse, conjugando la unidad y participación interna con la gravitación que quieren darle como principal fuerza política del Frente Amplio.

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Un objetivo no menor es el que se jugarán este fin de semana las candidatas a la presidencia de Revolución Democrática (RD) que buscan conquistar el voto de los cerca de 44 mil militantes que le dieron un crecimiento exponencial a la tienda para convertirla en la primera fuerza política no tradicional y líder del Frente Amplio (FA).

Este viernes 25 y sábado 26 de enero se realizará la elección para renovar la directiva de la colectividad, fundada como movimiento el 7 de enero de 2012 por representantes del movimiento estudiantil y otras organizaciones sociales vinculadas a esa lucha. RD se constituyó como partido en 2016 y este 2019 quiere posicionarse para estar a la altura de los desafíos que demanda el país de cara a los comicios municipales, parlamentarios y presidenciales de 2021.

Por medio del sufragio electrónico que estará disponible en el sitio de RD a contar de las 00:00 horas de este viernes y hasta las 23:59 del sábado, los 42 mil militantes habilitados para votar –conforme al padrón cerrado el 25 de octubre pasado- podrán elegir a sus representantes en los distintos estamentos partidarios, proceso cuyos resultados se darán a conocer la tarde del domingo 27.

Para tal efecto compiten las listas Confluencia RD, La Nueva Revolución y Unidas para Crear, las que en estas semanas han intensificado sus campañas territoriales con exposiciones, debates y presentación de sus programas para llevar a cabo los objetivos señalados, de la mano sí de una reestructuración interna acorde para consolidar a la tienda política y que refleje sus principios.

CONFLUENCIA CON ACENTO REGIONAL

Esta propuesta de Confluencia RD es liderada por Alejandra Millán La Rivera, 40 años, quien encabeza una corriente que tiene origen en 2016 desde Aysén, con fuerte acento en la participación regional en las directrices y decisiones que se tomen a nivel nacional.

Hija del exilio de sus padres en Inglaterra, la analista en políticas y asuntos internacionales (convalidación de la carrera en desarrollo social y económico que hizo en ese país), se define como parte de la “nueva oleada de militantes de Revolución Democrática como un partido que se forma fuera de los movimientos estudiantiles”.

Su diagnóstico de la situación actual es que los “logros y épica” alcanzados por la colectividad en su desarrollo y crecimiento como la elección de un senador, 8 diputados, 9 consejeros regionales (cores) y 5 concejales, “nos enfrentó a un mecanismo de gestión interna y un crecimiento importante que no necesariamente el partido estaba preparado para asumir y, por esa razón, ha habido ciertos desajustes”.

Ello –subraya a La Nación– porque aumentar de 4 mil a 44 mil adherentes en un lapso tan breve provocó un “desencanto en las bases por el temor a convertirnos en un partido instrumentalista”, considerando que RD no pudo absorber y canalizar la participación y compromiso tras las campañas políticas.

Sucede que nos hemos constituido como partido en distintas regiones, pero falta una dirección en cuanto a cuáles son los objetivos que van a tener esos espacios basales en un determinado lugar. Entonces, lo que falta es fortalecer esas instancias y la articulación partidaria, que tengamos todos un mismo marco de acción”, enfatiza.

Para Millán “existe esa sensación de que lo que más se busca es la parlamentarización del partido, justamente porque no existen mecanismos de fiscalización y la dirección desde el partido, a su acción en el Parlamento”.

Por ello, recalca, “proponemos dos elementos centrales: por un lado, la descentralización del poder, a través de los consejos regionales, que es donde se unen todas las coordinaciones de los espacios basales de una región, para levantar los diagnósticos, las estrategias, quienes son nuestros aliados en una región en particular y que eso alimente la estrategia nacional del partido”.

Por otro lado, añade, “lo que tu generas básicamente es descentralizar, profundizar la democracia interna y además, mostrar que esa realidad se puede replicar al país. Hacer un trabajo profundo de qué es lo que nosotros buscamos al llegar al poder en los municipios o en una gobernación”.

Requerida acerca de las diferencias de sus planteamientos respecto a los de sus competidoras, la aspirante de Confluencia RD sostiene que entre ellas está que su alternativa “nace de la frustración de los militantes de ver las alternativas existentes”.

Destaca que en primer lugar su lista lleva 21 candidatos a los distintos cargos que se postulan este año y ninguno de ellos ejerce un cargo de representación pública ni son parte de equipos de diputaciones, que es el caso de las otras dos listas.

“Otra diferencia es que nosotros tenemos una representación regional sumamente alta, solo llevamos dos de la Región Metropolitana y el resto de regiones y del extranjero, que volverían en caso de ser electos y, por otro lado, llevamos personas, militantes que además tienen un rol social fundamental (profesores, activistas, ambientalistas, miembros de comunidades indígenas), por lo que estamos mostrando que los problemas sociales son importantes para el partido”.

NUEVA REVOLUCIÓN CON PROYECTO TRANSFORMADOR

Otra de las opciones que tendrán los afiliados a RD este fin de semana es La Nueva Revolución que encabeza la diputada por Antofagasta, Catalina Pérez, a quien sus rivales presentan como la continuidad de la acción del actual presidente, Rodrigo Echecopar, y cercana al diputado Giorgio Jackson, representantes de la tendencia tercerista.

La parlamentaria, de 28 año,s nació en Suecia durante el exilio de sus padres, es abogada y aclara a La Nación que la única continuidad que encarna “es la de los dirigentes sociales que nos sumamos a trabajar en el partido, del Frente Amplio, del partido que deja de ser un grupo de amigos y se expande a 40 mil. De eso somos continuidad. No sé si alguien podría ser continuidad de los errores que se cometieron en la administración pasada, por ejemplo”.

“No respondemos a esta lógica de lotes tradicionales que existen en el partido. RD es mucho más que la lógica histórica de las tendencias internas”, recalca y por ello plantea “una urgencia de consolidación de un proyecto político transformador desde un partido con convicciones, que desafíe la política tradicional”.

“Es tiempo de consolidar a Revolución Democrática y para eso me he puesto al servicio de este desafío”, afirma dando cuenta de que su propuesta se asienta en principios basados en una revolución democrática, descentralizada, feminista, verde y altamente participativa.

El primer concepto, explica, es darle capacidad de decisión, de voto a las directivas regionales, que tengan presupuestos autónomos y una planificación estratégica y autónoma en cada región. Luego plantea que el feminismo no sea una agenda en un espacio determinado, sino que sea un lente con el que se miran realidades y se pone en jaque el modelo neoliberal patriarcal existente en el país.

Se suma la priorización de una “agenda socio ambiental” que exponga y proponga soluciones a las contradicciones del modelo mercantilista y neoliberal y, por último, un partido participativo “que sale a buscar en los territorios a esas 40 mil personas que se inscribieron en RD y que tienen que involucrarse más activamente en la construcción de este proyecto político en todo el país”.

“Hemos sido críticos de la administración anterior sobre los errores administrativos y la desconexión de los representantes públicos con la militancia, con la realidad cotidiana del partido, de profundizar los procesos democráticos y de participación que son desafíos de los que tenemos que hacernos cargo más allá de quienes sean los responsables”, sostiene.

Acerca de las diferencias con sus contendoras, precisa que si bien comparte varios de los planteamientos de orden interno para el partido que postula Alejandra Millán, “creo que pierde la perspectiva cuando deja de mirar hacia afuera”.

Sobre Javiera Parada (Unidas para Crear) señala que no comparte “la ansiedad electoral permanente y que recoge una historia de Revolución Democrática que nos ha tratado de llevar constantemente hacia alianzas con fuerzas políticas tradicionales como la Nueva Mayoría, sin atreverse a construir”.

“Yo veo más esta necesidad de apostar por lo nuevo, nuevos liderazgos dentro del partido y no con los clásicos liderazgos históricos que han conducido el partido, por deselitizar el partido y no conservar en la izquierda. Aportar por lo nuevo dentro del partido y el Frente Amplio y no pactar con partidos que han gobernado Chile los últimos 30 años”, sostiene.

UNIDAS PARA RECUPERAR LAS PROMESAS DE RD

La tercera alternativa que podrán evaluar los militantes es Unidas para Crear de la actriz, gestora cultural y ex agregada cultural de Chile en Estados Unidos, Javiera Parada, de 44 años, a cuya lista se la identifica con el ala más de izquierda del partido.

Militante desde 2012 en Revolución Democrática y promotora de “Marca tu Voto” por una Asamblea Constituyente, la hija de José Manuel Parada (víctima del caso degollados) apuesta por reencauzar a la colectividad porque “no ha estado a la altura de las promesas que le hicimos a Chile de ser el partido de izquierda democrática, moderna, que pueda enfrentar los desafíos del siglo XXI en nuestro país”.

Para ello su equipo elaboró un programa con seis puntos específicos, dentro de los que están la gestión a la altura de los desafíos con una estructura, profesionalización y probidad en la gestión, profundización democrática con cabida a todas las opiniones en los debates de ideas para enriquecer la toma de decisiones.

Asimismo, plantea el feminismo de mayorías, ampliando este concepto a toda persona que sufre opresión. “Vemos en el feminismo una nueva construcción de la izquierda, son sus valores, ideas y transformaciones lo que hoy nos brinda la oportunidad de construir un proyecto emancipador, igualitario y democrático para nuestro país y el mundo”, sostiene la aspirante a conducir RD.

Prepararse para gobernar el 2020 (municipales) es otro de sus objetivos “para construir mayorías

para liderar gobiernos de cambio, primero en municipios y espacios locales, luego en todo Chile. Estamos por impulsar una fuerte capacitación técnica en gestión de gobiernos locales, habilidades políticas, transparencia activa y mecanismos”.

Crear un proyecto de perspectiva nacional con base en el desarrollo desde lo local, es la apuesta para la descentralización y poder local, “y así llegar a ser un partido coherente e igualitario, que comprenda la transformación desde los gobiernos locales como una necesidad para Chile”.

Otro punto al que quiere darle énfasis es el fortalecimiento del Frente Amplio “transformando su institucionalidad para volverla más ejecutiva, representativa, diversa y democrática disputar todos los espacios de representación social y política, articulando su acción en torno a objetivos claros, que se persigan en diálogo constante con las bases frenteamplistas y los movimientos sociales, respetando las diversas identidades y trayectorias”.

Sobre el cuestionamiento de la candidatura de Catalina Pérez en torno a que su propuesta busca alianzas fuera del referente, como con el Partido Comunista por ejemplo, Parada responde que “es absolutamente anticipado cerrarnos a alguna opción, y por eso en nuestro programa llamamos a levantar diagnósticos en los territorios, regiones, comunas y que como partido con el Frente Amplio tomemos la mejor decisión que nos lleve a disputar la mayor cantidad de gobiernos locales y regionales”.

En cuanto a las diferencias con sus rivales de los comicios, la candidata de Unidas para Crear dice que estas radican en cuatro puntos concretos. Dos de ellos son el diagnóstico sobre la profundidad de la crisis del partido en materia de gestión; sentido de urgencia en las respuestas y certezas que debe darle la izquierda a la ciudadanía para evitar que se sigan imponiendo gobiernos de ultraderecha y autoritarios.

Se suman también la “necesaria alternancia en el poder” en la tienda y que “contamos con una experiencia política, profesional y social diversa en nuestra lista y que no la tiene otra”.