Defensoría detectó vulneraciones en conflictivo centro de menores de Coronel

Cristian Sleman, jefe de la Unidad de Estudios de la Defensoría Penal Regional del Biobío, dijo que el Centro de Internación Provisoria y de Régimen Cerrado (CIP-CRC) de Coronel requiere de mucho apoyo y trabajo.

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El nuevo jefe de la Unidad de Estudios de la Defensoría Penal Regional del Biobío, abogado Cristian Sleman, junto a un grupo de profesionales, visitó el conflictivo Centro de Internación Provisoria y de Régimen Cerrado (CIP-CRC) de Coronel. 

Este centro dependiente del Sename debió ser intervenido desde Santiago a causa de los serios problemas que se han vivido en el último año con los jóvenes infractores de ley que reciben atención en ese recinto.

El propósito de la visita, como explicó Sleman, fue simbolizar la importancia que tiene para la Defensoría Regional la protección penal adolescente, además de conocer las instalaciones y condiciones en que se encuentran los jóvenes internos.

Sleman también tuvo la posibilidad de reunirse con el nuevo director transitorio del centro, Richard Castro, quien permanecerá por tres meses a cargo. 

MÚLTIPLES DEFICIENCIAS 

Tras la reunión y el recorrido por las instalaciones, Sleman señaló que la visita le dejó la sensación de que se trata de un centro que requiere de mucho apoyo y trabajo, por lo que la Unidad de Estudios y los defensores penales juveniles del Biobío tendrán que multiplicar sus esfuerzos para trabajar con los niños privados de libertad en ese lugar.

“Sin duda, ese centro está en condiciones que hoy día vulneran los derechos fundamentales de los adolescentes, dadas las condiciones en que se encuentran, la deprimida oferta técnica e incluso incumpliendo algunos principios como el de separación”, afirmó.

Acompañado por la trabajadora social Fabiola Díaz, Sleman pudo conversar también con el equipo técnico proveniente de Santiago, a quienes manifestó sus observaciones respecto del estado del recinto y la situación de los jóvenes.

El Sename se comprometió a superar los problemas a la brevedad posible. Nosotros queremos trabajar para que esa transición sea lo más corta posible y que en el intertanto no se vulneren las garantías fundamentales de los jóvenes”, dijo.

“Para eso recurriremos tanto a las conversaciones que tengamos que hacer con Sename y sus equipos técnicos, como también a las herramientas jurisdiccionales que tenemos como defensores públicos”, añadió.

Los funcionarios de la Defensoría Regional también constataron que a las vacaciones del personal en verano se suman cerca de 30 licencias médicas, lo que impide cubrir los turnos de buena manera, dejando a los jóvenes con sus actividades limitadas al mínimo.

“OCIO LOS LLEVA A OCUPAR MAL SU TIEMPO”

Uno de los adolescentes relató a los profesionales de la defensoría que después de levantarse solo pueden jugar a las cartas y esperar a que llegue el almuerzo. Según Sleman, claramente el ocio los lleva a ocupar mal su tiempo e incurrir en conductas que alteran su propia seguridad personal.

Una situación más compleja es la de cuatro menores imputados, quienes por rencillas con otros jóvenes que permanecen internos debieron ser aislados en unas dependencias que, por su tamaño, no cumplen con las mínimas condiciones para desarrollar su rutina diaria.

Uno de los mayores problemas dice relación con las mujeres, pues transgrediendo toda norma, en el recinto permanecen juntas imputadas y condenadas, debido a la falta de espacios adecuados de segregación, tema que los responsables del recinto se comprometieron a solucionar cuanto antes.