La agitada agenda en Santiago de la activista contra el radicalismo islámico Ayaan Hirsi Ali

La influyente mujer que escapó de la facción más conservadora del Islam se encuentra en Chile compartiendo su biografía de “infiel, nómada y hereje”, en donde advierte sobre el rol de la mujer en un mundo donde el fanatismo se ha amparado en un concepto erróneo de la fe, aclara.

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La biografía extensa de la activista somalí-neerlandesa-estadounidense Ayaan Hirsi Ali, indica que le mutilaron sus genitales a los 5 años (como práctica común del Islam), fue instruida en el Corán a golpes, fue forzada a casarse con un pariente canadiense al que jamás había visto y en ese viaje de primera cita, escapó en una de las escalas para pedir asilo en Holanda.

Como refugiada, logró estudiar ciencias políticas, llegó a ser diputada, filmó el documental “Submission” (2004) que le costó la vida al cineasta Theo van Gogh, asesinado por los radicales. Desde entonces, la influyente figura que aboga por los derechos humanos, el feminismo y que cuestiona el radicalismo islámico, vive amenazada de muerte y rodeada de guardaespaldas.

La biografía breve de Hirsi Ali, la define como una infiel, nómada y hereje que en su diáspora, llegó a Chile para dictar tres conferencias sobre la violencia en la sociedad musulmana y su experiencia como activista en defensa de la libertad.

Invitada por la Otra Mirada, Hirsi Ali, una de las 100 personas más influyentes del mundo, según la revista Time, mantuvo una reunión con jóvenes chilenos y un almuerzo con los ejecutivos de la ONG, previo a su conferencia en Casa Piedra la tarde de este martes, en donde advierte sobre el rol de la mujer en el freno ante el fanatismo de grupos extremistas amparados en un concepto erróneo de la fe, aclara.

“Yo distingo entre el islam como doctrina y los musulmanes como personas. No todos los que siguen al Corán son extremistas”, reitera en cada oportunidad esta académica de la Universidad de Harvard.

Asegura también que la clave del entendimiento con la fe y los fieles es la interpretación del Corán que, para algunos grupos, resulta funcional en cuanto su literalidad.

“Existen corrientes reformistas y eso es algo de lo que me he dado cuenta. Que hay musulmanes que se atreven a decir públicamente que no hay que tomar el Corán literal, sino que poner sus palabras escritas en contexto”, dijo en la primera de sus citas en Chile. Tomó el ejemplo de la reforma luterana que le dio un nuevo giro a las sagradas escrituras en Occidente.

“Sin una interpretación inflexible, se puede empezar a permear el pensamiento crítico del Islam. Esto es lo único que lleva a la libertad. No hay que enseñar qué pensar, sino cómo pensar”, explica.

Un primer paso que puede generar grandes cambios, cree. Cita los avances que permiten a la mujer obtener licencia de conducir en Arabia Saudita, por ejemplo. “La mujer musulmana puede aspirar a ser igual al hombre y ahí vendrá el verdadero cambio. Emancipar a las mujeres es la mejor manera de terminar con el islamismo radical”, aseguró.

PÉRDIDA DE DERECHOS

Esa misma tarde, en el encuentro con la juventud, la Ayaan Hirsi, repasó la manera en que la mujer musulmana pierde sus derechos en nombre del Islam desarrollándose un círculo vicioso en el que esas madres “crían hijos ignorantes que ven el maltrato hacia sus madres y crecen pensando que la violencia hacia la mujer es una manera usual de comportarse en la sociedad”, plantea.

En tal sentido, Ayaan Hirsi cree que para los musulmanes extremistas, la cultura del Islam es incompatible con la vida en Occidente. “Hay una gran incomprensión del Islam en el mundo occidental. Y ello es un reflejo de un problema grave en la educación de Occidente. Y es la incapacidad de discutir los temas. Estamos atrapados en lo políticamente correcto, que para mí es la mejor definición de la ignorancia y comodidad”, ha dicho sobre esta brecha que entiende la diferencia cultural como una carta blanca que, en nombre de la libertad de culto, ha tolerado diversos actos de crueldad.

“Ayaan, ¿qué le diría a las mujeres musulmanas?”, le preguntan al cierre de su encuentro con la juventud chilena: “Que si tienes libertad, tienes opciones, y si tienes opciones tienes responsabilidades. Si quieres tener control sobre tu vida, debes saber que las opciones implican responsabilidades”, remarca la activista al final de un día agitado en Santiago.