El impacto de la actividad física adaptada en personas en situación de discapacidad

Diversos estudios han demostrado que la actividad física y el ejercicio son un pilar fundamental para la prevención de enfermedades crónicas y el mantenimiento de la salud de personas con y sin discapacidad. Sin embargo, la actividad física adaptada cumple un rol complementario en la rehabilitación, facilitando la inclusión social y mejorando la calidad de vida.

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El 16,7% de la población se encuentra en esta situación de discapacidad y dentro de este grupo, una de cada cinco personas realiza algún tipo de actividad física, según la Encuesta Nacional de la Discapacidad en Chile del 2015.

La evidencia señala que la estimulación en este campo es muy importante para el tratamiento de las personas, así como en el mejoramiento de su calidad de vida.

Al respecto, María Isabel Cornejo, docente de campo clínico de la Universidad San Sebastián y kinesióloga del Instituto Nacional de Rehabilitación Pedro Aguirre Cerda, indica que se ha producido una evolución. “En una primera instancia se hablaba de gimnasia correctiva, deporte para discapacitados, educación física especial, educación adaptada y finalmente actividad física adaptada que es el término que se utiliza actualmente”.

En términos más globales, la actividad física adaptada se entiende, según la kinesióloga, como “el servicio y la promoción de un estilo de vida activo y saludable con el fin de mitigar problemas psicomotores, además de intervenir en el desarrollo personal de un ser humano”.

Además, dice que “en algunos casos se toma como una pedagogía, entrenamiento, rehabilitación, terapia y proceso de empoderamiento conducido por profesionales calificados y cuyo principal objetivo es favorecer el acceso a ejercicios a personas de toda edad y con cualquier limitación”.

Tipos de actividad física

Desde el punto de vista de los profesionales de la salud, Cornejo precisa que “hay distintos ámbitos de aplicación de la actividad física, ya sea a modo de prevención de salud, que es el mismo que utilizamos en personas con discapacidad para evitar complicaciones, factores de riesgos cardiovasculares y mejorar la calidad de los usuarios”.

En el ámbito terapéutico, la kinesióloga señala que lo que se busca es “favorecer el proceso de rehabilitación y funcionalidad de las personas discapacitadas”.

Además, afirma que, en materia educativa, se potencia la participación con ciertas adaptaciones en educación física y luego está la dimensión deportiva, competitiva y recreativa.

“En una situación de discapacidad a las personas les cuesta moverse y eso puede ser más complejo aún, cuando le sumamos el aumento de tejido adiposo producto del sobrepeso y el mayor nivel de sedentarismo. Esto es lo que les pasaba antes a las personas en esta situación que eran ocultadas en su hogar y no iban a estudiar o al trabajo y no tenían redes sociales y amistades”, explica Cornejo.

Beneficios

Dentro de los objetivos de la actividad física adaptada, la kinesióloga afirma que “se puede mejorar el control motor, coordinación y equilibrio a través de distintos tipos o herramientas de rehabilitación, incrementar las capacidades físicas básicas, así como la resistencia y disminuir niveles de fatiga, además de mejorar las habilidades funcionales”.

Asimismo, añade que es posible “favorecer la habilidad de incorporar estrategias de situaciones o actividades de la vida diaria y potenciar la reintegración en la comunidad; desarrollar las capacidades cognitivas, las habilidades sociales, mejorar el estado de ánimo, autoestima y calidad de vida percibida, junto con promover los hábitos de ocio activo e implicar a los miembros de la familia en las actividades de la persona”.

La profesional asegura que los beneficios de la actividad física en personas con discapacidad son muchos, pero “uno de los principales es que constituye una herramienta de intervención para mantener la salud y tratar enfermedades crónicas moderadas de manera segura y accesible”.

No obstante, Cornejo advierte que hay elementos facilitadores y barreras que enfrentan las personas con discapacidad para la práctica de actividad física deportiva como “los aspectos físicos, la diversión, la salud y competencias sociales, en el plano del fomento”.

A lo que se suma “la falta de asesoramiento, las instalaciones inadecuadas, la disminución de la autoestima, los problemas económicos y la dependencia de los demás”.

Cornejo enfatiza que “la actividad física es una potente herramienta, de bajo costo y que está en nuestras manos para generar cambios en la población en general y especialmente en personas en situación de discapacidad, pero hay que saber utilizarla”.