Científicos chilenos comprueban que corales de agua fría se pueden alimentar de krill

A través de experimentos, un reciente estudio del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal) de la Universidad Austral de Chile (UACH), demostró cómo es la alimentación de dicha especie.

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Los corales de aguas frías son especies poco estudiadas que viven habitualmente entre 35 y 2.500 metros de profundidad. Carecen de algas simbiontes, que ayudan a los corales de aguas tropicales (cristalinas y bien iluminadas) a obtener energía por medio de la fotosíntesis.  

Hasta la fecha, se sospechaba que los corales de agua fría se alimentaban de zooplancton, pero nadie lo había podido comprobar porque habitan en lugares de difícil acceso. Sin embargo, un reciente estudio del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal) de la Universidad Austral de Chile (UACH), a través de experimentos logró probarlo.

La investigación, que fue liderada por el doctor Juan Höfer y publicada en la revista científica PeerJ, se centró en analizar los corales Desmophyllum dianthus, que viven en aguas profundas y frías donde la luz de sol no llega. A raíz de ello, necesitan obtener su energía de otra forma y ahí entra el zooplancton, que está compuesto de pequeños crustáceos principalmente.

“Los experimentos mostraron por primera vez que estos corales se alimentan del zooplancton presente en su hábitat natural, como es el caso del krill patagónico, que habita en los fiordos australes de Chile”, explicó Höfer.

Para realizar el estudio, se incubaron nueve corales durante tres horas dentro de botellas con diferentes concentraciones de krill, registrando cuánto comían y si llegaban a saciarse. La investigación se llevó a cabo en la estación biológica de Huinay en el fiordo Comau, que es una estrecha y profunda entrada de mar situada al sur de Hornopirén, región de Los Lagos.

Paralelamente, los resultados indicaron que los corales de aguas frías podrían llegar a soportar condiciones peores en el futuro. Se llegó a esta conclusión debido a que el fiordo Comau, donde habitan esta especie, presenta de forma natural aguas más ácidas, lo que equivale a los escenarios futuros del cambio global.

“Ahora sabemos que el futuro de estos corales dependerá en parte de la salud que tengan las poblaciones de zooplancton en los fiordos y canales chilenos”, explicó el doctor Humberto González, coautor de la investigación y director del Centro Ideal.

“Este estudio es la primera evidencia directa sobre la alimentación natural de estos corales. En el futuro, este tipo de organismos van a verse afectados por el calentamiento global y la acidificación de los océanos y su capacidad para adaptarse o soportar esas malas condiciones dependerá en gran medida de la cantidad de energía que tengan disponible” concluyó Höfer.

La investigación fue realizada por la Fundación San Ignacio del Huinay, el Alfred Wegener Institut de Alemania y el Centro Ideal en el marco del proyecto bilateral chileno-alemán Pacoc.